Frustración, orgullo, esperanza

F. Estellés/ @siskoestelles

Lo que ocurrió esta noche de miércoles en Mestalla se recordará muchos años por parte de la afición valencianista. Pase lo que pase en Amsterdam, contra el Ajax, donde el Valencia se jugará la vida para estar en octavos de final de la Liga de Campeones, este miércoles los jugadores demostraron ser dignos representantes de llevar la elástica blanquinegra. Y no porque haya dudas de su calidad, sino por la entrega y el compromiso de una plantilla que a día de hoy está muy por encima de los dirigentes el club.

Y eso que apenas pasadas unas horas del empate contra el Chelsea FC, al valencianismo le ha quedado un regusto amargo tras ver, disfrutar, sufrir y sentir uno de los partidos más intensos del Valencia en la Liga de Campeones desde hace muchos años. Un partido en el que los futbolistas del Valencia se vaciaron, literalmente, sobre el pasto de Mestalla, pero ayer, pese a ser mejores que los ‘blues’, al Valencia le faltó la puntería.

Sirvan tres adjetivos, los que he elegido, para explicar qué puede estar pasando por la mente de muchos valencianistas. La lista sería interminable, después de vivir un partido trepidante a tumba abierta, pero he elegido tres que creo sí son representativos.

Frustración

Frustración de ver como el Valencia tuvo la victoria en su mano tras errar hasta cinco claras ocasiones, más allá de los goles, y no materializar ninguna.

Frustración porque pese a sujetar la fulgurante salida del Chelsea y dar el primer golpe sobre la mesa y adelantarse en el marcador, los de Lampard empataron casi a continuación con demasiada facilidad.

Frustración por las ocasiones claras marradas en la primera parte, y en la segunda… Desazón por el penalti fallado por Parejo, cuando el capitán era uno de los mejores sobre el pasto de Mestalla.

Frustración porque tras conseguir el empate, y los jugadores y la grada dándolo todo, no se materializaron las claras ocasiones que hubieran sido definitivas para cambiar el resultado final, y quizás el destino del Valencia en esta edición de la Champions League. Y frustración porque el Valencia quiso pero no pudo.

Orgullo

De lo malo lo mejor. Y es que de todo lo sucedido ayer en Mestalla, y pese al difícil escenario que se le queda al Valencia. los cuarenta y tres mil y pico aficionados que salieron por la puerta del coliseo valencianista, lo hicieron jodidos pero llenos de orgullo tras ver a su equipo.

Orgullo por ver que un Valencia diezmado por las lesiones y con jugadores con un estado de forma, entre algodones, se dejaron la piel durante los noventa y siete minutos que duró el partido.

Orgullo de comprobar como pese a los golpes anímicos que sufrió durante el partido el conjunto blanquinegre, los futbolistas se repusieron a las ocasiones falladas, al penalti no transformado y a un Chelesea que en cada salida a la contra metía el ‘ay’ en el cuerpo de toda la afición.

Orgullo de ver el compromiso de los futbolistas por defender la camiseta, correr hasta la extenuación, luchar cada balón dividido, buscar la portería de Kepa con toda el alma, a veces con precipitación, pero con determinación y corazón.

Orgullo por ver como cada futbolista del Valencia se dejó la piel, las energías y el alma por llevarse un partido que debió ganar. Orgullo de una plantilla que pese a los golpes siempre se levanta. Y orgullo por ver una afición que lee los partidos y cuando a los jugadores les pesan las piernas, desde la grada empuja y los lleva en volandas.

Orgullo, resumido en el frase de Celades en sala de prensa, porque “estos jugadores porque nos se rinden nunca”

Mestalla rozó el lleno este miércoles/ Fotos: Lázaro de la Peña

Esperanza

Pero quiero concluir este análisis de una manera positiva, con lo último que le queda al valencianismo pese al empate de anoche; la esperanza de conseguir una victoria en Amsterdam.

Esperanza porque hay motivos para seguir creyendo en este grupo de chavales, que además de luchar cada partido ha demostrado tener calidad de sobra para plantarle cara a cualquier equipo de Europa, llámese, Chelsea, Manchester, Barça , Real Madrid, o Ajax.

Esperanza porque los jugadores del Valencia, además, cuando llegan estos partidos a cara o cruz compiten a su mejor nivel, sacan su mejor versión, su fútbol, y aflora su calidad; no se amilanan.

Esperanza porque ya nadie duda del compromiso de esta plantilla. Nadie duda de sus ganas. Nadie duda de su capacidad, y nadie duda de que el próximo 15 de diciembre en Amsterdam, los futbolistas del Valencia se dejarán, otro partido más, la piel.

Esperanza porque pase lo pase, los futbolistas del Valencia, pese al esfuerzo titánico de anoche, y la ocasión perdida, ya han empezado a mentalizarse de cara a un partido trascendente para que el Valencia siga haciendo historia. Ya lo dijo Carlos Soler tras el partido contra el Chelsea: “Contra el Ajax vamos a ir a ganar y sabemos que si ganamos, pasamos de ronda”. Palabras, que también en zona mixta, Daniel Wass repetía como un mantra: “Nosotros vamos a Amsterdam para ganar este partido”.

Y por último, esperanza porque es lo último que se pierde, y además, el Valencia CF estará en octavos de final de la Liga de Campeones si repite o mejora el resultado que haga el Chelsea. Esperanza, en definitiva, porque a una jornada para el final de la liguilla, el Valencia depende de sí mismo.

Carlos Soler cree en la victoria en el Amsterdam Arena/ Fotos: Lázaro de la Peña