F. Estellés/ @siskoestelles / OPINIÓN
Dani Parejo, se ha convertido, por méritos propios, en el referente del Valencia CF dentro y fuera del terreno de juego. El digno capitán del Valencia ha madurado, especialmente con la llegada de Marcelino y no sólo tira del equipo en la línea de creación del juego del Valencia. El capitán también habla dentro y fuera del campo, donde está demostrando con creces, su capacidad de liderazgo.
«Ahora hablemos de fútbol, de un gran resultado en Londres, de un espectacular inicio de Champions y de un partido importantísimo en Mestalla el próximo domingo. Debemos estar más unidos que nunca», expresaba Dani Parejo este mismo miércoles en sus redes sociales.
Y es que el diez del Valencia refleja, como pocos, la implicación y el sentimiento de una plantilla, -y me atrevería a decir que hasta de una gran parte de la afición-, toda la impotencia tras la destitucíon -extraña y a destiempo por las formas- de Marcelino y su cuerpo técnico.
Porque al igual que hay luces, seguro existen sombras en la gestión de Marcelino, todos las tenemos… Pero es indudable, y objetivo, argumentar que entre las muchas virtudes que ha tenido Marcelino y su cuerpo técnico ha sido cohesionar a un grupo de buenos futbolistas para hacerlos todavía mejores. El técnico asturiano, con sus rarezas y su exigencia, ha conseguido cohesionar a un grupo de chavales que se han implicado al cien por cien en el proyecto deportivo que hasta hace una semana dirigía el asturiano.
Los resultados están ahí, son irrefutables; dos clasificaciones consecutivas para la Champions League, un título de Copa del Rey -especialmente celebrado por el valencianismo en el año del Centenario- y unas semis de la Europa League… Sin embargo, todo se ha ido al traste a penas hace una semana con la inesperada, y no justificada hasta la fecha, destitución de Marcelino García Toral. Algo nos hemos perdido, y desde el club no existe transparencia para explicarlo, Error. El club pertenece a Peter Lim pero el Valencia CF es de sus aficionados. Es su mayor activo y no se cuantifica con dinero.
Seguro que existen razones que han motivado el cese del míster asturiano. Motivos que Anil Murthy, tal y como apuntó ante el micrófono de Movistar + de Cristina Bea en la previa del Chelsea FC- Valencia CF , dará las pertinentes explicaciones… Desde mi punto de vista, no creo que se den dichos argumentos, y si fuera así, también desde mi punto de vista, llegan tarde por el tiempo y las formas.

Equipo, implicación, profesionalidad y sentimiento
Pero volviendo a la figura de Dani Parejo, era precisamente el capitán del Valencia, quien tras la destitución de Marcelino el mismo 11 de septiembre, hacía pública su opinión.«Míster, te deseo lo mejor. Estoy seguro de que te irá bien allá donde vayas y te dejen trabajar. Gracias por hacer al club más grande y a mí mejor futbolista».
Al día siguiente el propio jugador apelaba a la responsabilidad de vestir la camiseta blanquinegra, también con un mensaje, cargado de simbolismo, en las redes sociales: «Sin excusas, con ilusión y con el máximo compromiso. Somos el @valenciacf y debemos estar a la altura del escudo que defendemos».
En un fin de semana covulso, con el valencianismo deprimido, la plantilla afectada, más el varapalo, en forma de derrota, en el partido de Liga contra el FC Barcelona, los jugadores del Valencia – Albert Celades mediante, desde el banquillo- somatizaban la depresión, ante una decisión, tomada desde Singapur, que con los resultados y los números en la mano, a todas luces parece injusta.
Ayer, el Valencia habló sobre el pasto de Stamford Bridge con un buen partido , y una victoria que devuelven la ilusión a una afición y una plantilla en horas bajas.
Dudar de este grupo de chavales sería una temeridad porque, además de profesionalidad, han demostrado algo que en el fútbol moderno se echa de menos; implicación, responsabilidad y sentimiento. “Se ha vuelto a ver el compromiso de cada uno, somos una familia y lo vamos a seguir demostrando”, palabra de capitán.
Seguro que este en este capítulo no se han escrito las últimas líneas. Seguro que todavía quedan nuevos y soprendentes capítulos en un club en el que la normalidad parece la convulsión. Hartos de tanta inestabilidad sin sentido, ojalá a partir de ahora, hablemos de fútbol.

