La tradición rebelde y la sostenibilidad de Bodegas Arráez en el corazón de Terres dels Alforins

La bodega de La Font de la Figuera destaca por acercar el vino a la gente joven con su línea de «vinos canallas» pero también por el interés de recuperar las uvas autóctonas de la zona

F. Estellés/ @siskoestelles

En el paraje natural de Terres dels Alforins, donde el tiempo parece detenerse entre colinas y viñedos centenarios, se encuentra Bodegas Arráez, un rincón de historia, innovación y amor por el vino. Esta bodega, fundada hace 75 años en La Font de la Figuera, ha sabido reinventarse generación tras generación, manteniendo intacta la esencia de su tierra mientras se abre camino hacia el futuro.

Vamos a conocer las bodegas en una visita guiada y desentrañar los secretos que esconde… Es domingo, son las once de la mañana y apenas hace tres grados de temperatura antes de entrar en la bodega. El sol no calienta, pero el clima es seco y estamos ansiosos por cruzar las puertas de Arráez.

Recorremos las bodedas en el proceso natural en el que la uva se convierte en vino/ Fotos: @siskoestelles

Lo hacemos y nos adentramos en una moderna instalación enológica; entramos en un espacio donde tradición y sostenibilidad se entrelazan con una audaz visión del vino. Nos guía Mila Pedrón, y recorremos las instalaciones, al igual que lo hacen las uvas, desde su recogida hasta su conversión en vino… Todo está estudiado para que la visita, además de didáctica, sea una experiencia para conocer el último proceso en el que la uva y el mosto recorren el camino para convertirse en vino.

Es un largo proceso de metamorfosis que empezó en los viñedos, y que con la vendimia y recogida de las uvas termina todos los años a finales de septiembre. Recorremos todas las zonas desde donde se descargan las uvas y se encuentra la despaliadora, a las tinas, la zona de las barricas donde evolucionará el vino y por supuesto la embotelladora.

Todo acaba con una pequeña cata degustación. Pero nosotros hemos quedado con Toni Arráez, director y tercera generación al frente, que nos recibe con una copa en mano y una sonrisa que refleja el orgullo de llevar un legado familiar que no teme romper moldes.

El vino descansa en las barrricas/ Fotos @siskoetelles

Un legado y autenticidad

Todo comenzó en 1950, cuando Antonio Arráez Garrigós, abuelo de Toni, tuvo la visión de fundar una bodega que comercializara vinos a granel y embotellados, incorporando las primeras técnicas enológicas modernas. Décadas después, su hijo, Antonio Arráez Ibanco, lideró la industrialización y la internacionalización de los vinos, llevando la bodega a mercados lejanos y ampliando su prestigio.

Hoy, bajo la dirección de Toni, Bodegas Arráez ha dado un giro revolucionario, acercándose a las nuevas generaciones con vinos cargados de personalidad como “Mala Vida”, “Catedrático” y “Vivir Sin Dormir”. Su filosofía es clara: hacer vinos para disfrutar, romper estereotipos y conectarse con un público que busca experiencias más cercanas y auténticas.

Sostenibilidad como bandera

Toni Arráez acerca el vino al público jóven pero sin perder la esencia de su legado familar/ Fotos: @siskoestelles

La innovación en Arráez no solo se refleja en el diseño de sus etiquetas o en el carácter de sus vinos, sino también en su firme compromiso con el medio ambiente. “Somos una bodega 100% sostenible”, explica Toni. Desde la depuración de aguas residuales hasta el uso de energía solar y la gestión eficiente de recursos, cada rincón de la bodega respira respeto por el entorno.

Además, han apostado por el vertido cero en sus procesos y trabajan con productos naturales y ecológicos, una práctica que, en palabras de Toni, «es parte de nuestra identidad como viticultores de La Font de la Figuera, donde la tierra y el clima son secos».

El alma de las variedades autóctonas

Fotos de @siskoestelles

Pero si algo define a Bodegas Arráez, es su pasión por las uvas autóctonas como la Verdil , la Monastrell , la Forcayat y la Merseguera. Toni relata con pasión y reflexiona sobre el interés por recuperar estas variedades que sus abuelos trabajaron y que hoy se han convertido en el emblema de su bodega.

“Un buen Cabernet Sauvignon lo puede hacer en cualquier bodega del mundo, pero una Verdil solo la podemos hacer nosotros, aquí, en esta tierra”, afirma con orgullo. Este compromiso con la tipicidad de su zona les ha convertido en pioneros, gestionando un tercio de toda la producción mundial de Verdil y recuperando viñedos históricos con prácticas tradicionales y sostenibles.

Pero es una inquietud colectiva de los quince bodegueros que hay en la zona. Todo ellos reman en la misma dirección y gracias a estas inquietudes, y la apuesta por recuperar sus uvas autóctonas, les hace diferenciarse.

Terres dels Alforins: un proyecto colectivo

El espíritu colaborativo también es clave en su éxito. Forman parte de Terres dels Alforins, una sub zona vinícola donde las bodegas trabajan unidas por una misma causa: la defensa del territorio, sus viñedos y su legado.

“Aunque cada bodega defendemos lo nuestro, compartimos la visión de proteger nuestras variedades y dar valor a nuestra tierra”, explica Toni.

Un enclave único para un vino excepcional

Ubicada a 90 kilómetros del Mediterráneo y a una altitud de 600-800 metros, La Font de la Figuera disfruta de un microclima mediterráneo-continental que, junto a los suelos pobres de la zona, crea un binomio perfecto para el cultivo de uvas de calidad . En sus 30 hectáreas de viñedo, Bodegas Arráez combina viñas viejas en vaso con viñas jóvenes en espaldera, apostando siempre por las variedades autóctonas como la Monastrell y la Verdil.

Un futuro arraigado en el pasado

Al despedirnos, Toni Arráez nos deja con una reflexión que resume la esencia de esta bodega única: “Trabajamos con las mismas uvas con las que mi abuelo comenzó este proyecto, porque creo firmemente que debemos devolverle al territorio lo que nos ha dado durante generaciones. Y si eso significa hacer vinos que rompan las normas para llegar a la gente, lo seguiremos haciendo.”

Modernas instalaciones de las bodegas/ Fotos: @siskoeestelles

En cada copa de Bodegas Arráez hay una historia que contar: la de una familia que ha sabido honrar su pasado mientras se abre paso hacia el futuro, siempre fiel a su tierra ya su espíritu rebelde.