El restaurante En Boga ha sido el escenario elegido para dar el pistoletazo de salida del molusco cultivado en el Golfo de Valencia
F. Estellés/ @siskoestelles
Este martes 7 de mayo se ha dado el pistoletazo de salida a la temporada de las clóchinas de València en el restaurante En Boga de la capital del Turia. Desde esta semana los exquisitos moluscos valencianos ya estarán en los mercados, pescaderías y grandes superficies a disposición de los consumidores. La producción de clóchina valenciana aumentará en un 5% durante este periodo, superando las 1.200 toneladas. La boyante situación de la hostelería de la Comunitat
Para la puesta de largo en el restaurante de la Avenida de Aragón han estado presentes el presidente de la Asociación de Clochineros del Puerto de Valencia y Sagunto, José Luis Peiró. Pertrechado por Rebeca García, presidenta de la Asociación de Productores de Cava de Requena, y por supuesto el anfitrión y propietario del restaurante Rafael Brández, quien se ha encargado de cocinar las primeras clóchinas valencianas en un evento donde también se han servido una degustación de arroz y fideuá elaborados por Raúl Aleixandre, así como los cavas de las siete bodegas de Requena.
En un acto sencillo y dinámico, el presidente de los clochineros valencianos, José Luís Peiró ha resaltado la calidad de la clóchina de esta temporada. Así mismo, Peiró ha destacado que este año hay un incremento del 5 % con respecto al cultivo del año pasado.
Junto a él ha estado colaborando en el acto de inicio de campaña, la Asociación de Productores de Cava de Requena, representada por su presidenta, Rebeca García, quien ha destacado el maridaje perfecto del molusco conn los espumosos valencianos. «Es una combinación ideal, porque la clóchina tiene unas de umami, muy cálidas, marinas, salinas y el cava de Requena tiene una acidez un poco por encima de otros cavas de otras zonas y esa acidez es lo que hace que te limpie el paladar y equilibre ese umami dando un placer máximo y multiplicador», ha resaltado García.
Historia de la clóchina
La clóchina es un cultivo, algo así como plantar semillas, cuidar del crecimiento de los moluscos y luego proceder a su recolección en los últimos días de abril, siempre atentos al calendario lunar, en concreto entre la luna llena de abril y la menguante de agosto.

El origen de esta actividad en tierras valencianas se remonta al siglo XIX, cuando en el puerto de Valencia se instalaron las bateas clochineras, auténticos barcos amarrados al fondo y con una cubierta modificada para las labores de la clóchina. Los puertos de Valencia y Sagunto son los lugares donde se desarrollan sus actividades y entre los dos suman 17 bateas clochineras dotadas de modernas instalaciones para su extracción y limpieza.
Diferencias entre clóchinas y mejillones
La singularidad de este bivalvo valenciano, con respecto al de otras partes del Mediterráneo o a su primo hermano, el mejillón, reside en la salinidad de las aguas donde crece y a su estacionalidad, ya que en Valencia llega a finales de abril el tiempo de su sazón. Hay que tener en cuenta también, para su diferenciación, el estudio que realizó el Departamento de Tecnología de los Alimentos de la Universidad Politécnica de Valencia, situando el molusco valenciano por encima del mejillón del Delta del Ebro y de Galicia en aroma, sabor y jugosidad.
Así, la clóchina también se diferencia del mejillón por su menor tamaño, una tonalidad más suave y por un sabor más intenso. Hay que tener en cuenta a la hora de la compra, el distintivo exclusivo de su marca de calidad de la Comunitat Valenciana, ya que en ocasiones llegan a los mercados clóchinas de otras procedencias que se disfrazan con etiquetas muy llamativas con ‘senyeras’ valencianas y logotipos que llevan al engaño del consumidor.
