Leire Martínez interrumpió su actuación en València tras los gritos de los asistentes, que criticaron las limitaciones acústicas impuestas al festival. También Pignoise pidió disculpas a sus seguidores
SempreValencia/ @semvalencia
La actuación de Leire Martínez en el Festival de Les Arts 2026 estuvo marcada por un inesperado incidente relacionado con las restricciones acústicas impuestas al certamen. La artista se vio obligada a detener durante unos minutos su concierto ante las continuas quejas del público por el bajo volumen del sonido.
Los asistentes comenzaron a mostrar su malestar con gritos de «¡No se oye, no se oye!», una protesta que se fue extendiendo por buena parte del recinto y que terminó provocando que la cantante interrumpiera momentáneamente su actuación para dirigirse directamente a los espectadores.
«No sé si estáis al corriente de que ha habido limitaciones por parte del Ayuntamiento. Os garantizo que los primeros que lo sufrimos somos los artistas«, explicó Leire Martínez desde el escenario, recibiendo el apoyo inmediato del público, que respondió coreando su nombre antes de que retomara el concierto.
Malestar generalizado por la acústica
Las críticas por la calidad del sonido no se limitaron al concierto de la exvocalista de La Oreja de Van Gogh. Durante la jornada inaugural del Festival de Les Arts, numerosos asistentes mostraron su descontento en redes sociales y dentro del propio recinto por la baja potencia de los equipos de sonido.
Algunos espectadores llegaron a afirmar que «en la ducha lo oigo más» o que «para hacerlo así, mejor nada», reflejando la frustración de una parte del público ante la dificultad para seguir algunas actuaciones con normalidad.
La situación también afectó a otros artistas del cartel. El grupo Pignoise pidió disculpas a sus seguidores al finalizar su concierto y solicitó comprensión, recordando que las limitaciones de sonido son ajenas a la organización de las bandas.
Las restricciones acústicas que marcan esta edición
La polémica tiene su origen en la sentencia dictada por el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 8 de València, que obligó al Ayuntamiento a adoptar medidas para evitar que los eventos celebrados en el entorno de la Ciudad de las Artes y las Ciencias vulneraran los derechos de los vecinos afectados por el ruido.
Como consecuencia de esta resolución judicial, varios festivales previstos en la zona han optado por trasladar su ubicación. Uno de los casos más destacados fue el del Big Sound Festival, que finalmente se celebrará en Torrent.
Sin embargo, el Festival de Les Arts decidió mantenerse en su emplazamiento habitual y adaptarse a las nuevas exigencias mediante un plan de reducción del impacto acústico.
Limitadores de sonido y nuevos niveles máximos
La organización presentó esta semana un plan de acción que contempla la instalación de limitadores acústicos en todos los escenarios y una reducción de los niveles máximos permitidos tanto en horario diurno como nocturno.
Durante el día, el nivel máximo autorizado es de 85 decibelios en los diferentes escenarios, mientras que por la noche se reduce hasta los 80 decibelios, cifras que han condicionado de manera evidente la experiencia sonora de algunos conciertos.
Además, el festival ha incorporado nuevas barreras acústicas, sistemas de apantallamiento, reorientación de escenarios y monitorización permanente del sonido en tiempo real con el objetivo de compatibilizar la celebración del evento con el descanso vecinal.
Un debate abierto entre cultura y convivencia
Lo ocurrido durante el concierto de Leire Martínez ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre la convivencia entre grandes eventos musicales y el descanso de los residentes en zonas urbanas.
Mientras la organización defiende que ha realizado un importante esfuerzo técnico para mantener la esencia del festival dentro de los límites exigidos por la normativa, una parte del público considera que las restricciones han afectado de forma notable a la calidad de la experiencia.
La segunda jornada del Festival de Les Arts estará marcada ahora por la expectativa de comprobar si las medidas adoptadas permiten mejorar la percepción sonora de los asistentes sin incumplir las condiciones establecidas por las autoridades.
