El equipo taronja llegó a ganar por 20 puntos y dominó durante 30 minutos, pero un parcial de 0-19 en el último cuarto provocó una derrota muy dura en el debut de la segunda ronda de la EuroLeague Women.
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Valencia Basket sufrió una de esas derrotas que dejan cicatriz. El conjunto taronja cayó ante Casademont Zaragoza en el arranque de la segunda ronda de la EuroLeague Women en el Roig Arena después de dominar el partido durante 30 minutos con ventajas que llegaron a rozar los 20 puntos. Una desconexión total en el último cuarto, unida al cansancio y al bloqueo ofensivo, permitió una remontada aragonesa tan inesperada como dolorosa. Con este resultado, el equipo de Rubén Burgos se sitúa con 4-3 en el grupo.
Un inicio sólido y con máxima energía
El choque comenzó con Romero, Casas, Fiebich, Araújo y Alexander como quinteto inicial. Las defensas se impusieron en los primeros minutos, pero el esfuerzo en el rebote y la intensidad atrás activaron a las valencianas. Un parcial de 8-0 entre Fiebich y Casas abrió la primera gran diferencia (+8), forzando el primer tiempo muerto de Carlos Cantero.
Valencia Basket mantenía el ritmo incluso con las rotaciones. Tras un triple de Fiebich y un nuevo arreón, llegó un 7-0 que llevó la ventaja a los 13 puntos. Al final del primer cuarto, el equipo taronja cerró con un cómodo +11 y muy buenas sensaciones.
Superioridad antes del descanso
El guion continuó igual en el segundo periodo: defensa agresiva, ritmo y eficacia. Un 6-0 inicial ampliaba aún más la distancia, y el triple de Coffey disparaba la renta hasta los 18 puntos. Pese a algún tramo de menor acierto, el control seguía siendo taronja. Al descanso, el marcador reflejaba un sólido 41-25, con un Valencia Basket dominador en todos los aspectos del juego.
Máxima ventaja… y primeros síntomas de desgaste
El inicio del tercer cuarto mantuvo la inercia. Alexander sumaba para colocar de nuevo el +18 y poco después, tras dos acciones brillantes de Leticia Romero, la diferencia alcanzaba los 20 puntos, la máxima del partido. Zaragoza conseguía acercarse levemente durante una pequeña sequía local, bajando la renta a 16 puntos, pero sin transmitir sensación real de amenaza.
El colapso: un 0-19 que cambió todo
Fue en el último cuarto cuando todo se torció. Valencia Basket empezó a acusar el desgaste físico y el acierto desapareció por completo. Zaragoza, liderado por Hempe y con una Leite decisiva, olió la sangre. La falta de piernas derivó en malas decisiones, pérdidas y ataques sin fluidez. Burgos trató de frenar la caída con tiempos muertos, pero el equipo no logró recomponerse.
El parcial aragonés llegó a ser de 0-19, una losa inesperada que permitió el empate a menos de dos minutos del final. Leite culminó la remontada anotando dos canastas consecutivas que dieron a Zaragoza un +5 decisivo a 50 segundos del final. La reacción taronja nunca llegó. El partido se escapó entre las manos en un desenlace duro y difícil de digerir.
