El esfuerzo y la visión sostenible de Rodolfo Valiente en las Bodegas Vegalfaro

Un año después de la DANA recorremos las bodegas ubicadas en Requena

F. Estellés/ @siskoestelles

Este fin de semana hemos visitado Bodegas Vegalfaro, en el altiplano de Utiel-Requena, una tierra de horizontes amplios, viñas viejas y aroma a vino y trabajo bien hecho. Allí nos recibe Rodolfo Valiente, alma, propietario y CEO de una bodega que ha convertido la sostenibilidad en seña de identidad y que, año tras año, demuestra que el vino valenciano puede competir con los mejores del mundo.

Rodolfo es un hombre cercano, apasionado y tremendamente trabajador. Le gusta supervisarlo todo: desde la poda hasta la cata final. Pero, al mismo tiempo, transmite una serenidad que solo tienen quienes aman profundamente su oficio. Su generosidad se nota en cada detalle: en cómo explica los procesos, en cómo comparte su conocimiento, en cómo te invita a conocer cada rincón de su casa, que también es su bodega.

Tras recorrer las instalaciones y caminar entre los viñedos -algunos con más de medio siglo de historia-, nos quedamos a comer un arroz meloso de lomo de orza, bajocas y robellones, maridado, por supuesto, con uno de sus vinos ecológicos. Una experiencia que une territorio, tradición y hospitalidad.

La fuerza del clima y la paciencia del viticultor

El año no ha sido fácil. La terrible DANA golpeó con fuerza y dejó su huella en los viñedos de Vegalfaro. “La verdad es que ha sido una de las más duras de los últimos años”, explica Valiente mientras observa el horizonte. “El agua arrasó unas tres hectáreas junto al río. La tierra no puede absorber tanta lluvia de golpe. Pero afortunadamente el resto del viñedo resistió bien. Al final, esto te enseña que no puedes luchar contra la naturaleza, solo adaptarte”.

Rodolfo Valiente inspecciona sus viñedos/ Fotos: @siskoestele

Esa capacidad de adaptación, dice, es hoy la clave del futuro del vino. Cada vendimia es distinta y cada año el clima pone a prueba al viticultor. “Nos obliga a estar atentos, a reorganizar la recogida de variedades, a decidir sobre la marcha. Es un aprendizaje constante”.

Vino ecológico: más que una etiqueta

Bodegas Vegalfaro fue una de las pioneras en apostar por el vino ecológico en la Comunitat Valenciana. Pero Rodolfo insiste: “No es solo una etiqueta, es una forma de entender la vida”. Explica que no basta con cultivar viñas ecológicas; también la bodega debe estar certificada bajo la normativa europea. “Se limita el uso de conservantes, se controlan las dosis de sulfuroso y se prohíben ciertos procesos químicos. Todo debe ser natural. Es más difícil, sí, pero el resultado es un vino más auténtico y con más alma”.

Los depósitos para cada una de las variedades de la bodega/ Fotos: @siskoestelles

Habla de los suelos vivos, de la biodiversidad y de cómo el respeto al entorno se traduce en vinos con identidad propia. “La sostenibilidad no es una tendencia. Es la única forma de asegurar que nuestros hijos y nietos puedan seguir cultivando esta tierra”.

La calidad como camino

Viñedos de Vegalfaro/ Fotos: @siskoestelles

En Vegalfaro la cantidad nunca ha sido la meta. “La clave está en el equilibrio -afirma-. No se trata de producir más, sino de producir mejor”. Sus viñas viejas, de entre 45 y 60 años, dan menos uva, pero de una calidad extraordinaria. “Eso, unido a una gestión sostenible y a un trabajo cuidadoso en bodega, nos permite mantener la calidad incluso en años complicados”.

Mientras probamos una copa de sus vinos más recientes, Rodolfo recuerda que el mercado cada vez valora más la honestidad del producto. “El consumidor busca saber qué hay detrás de lo que bebe. Y cuando descubre que detrás hay respeto, esfuerzo y tierra, lo aprecia mucho más”.

Un vino valenciano con alma

El bodeguero cree que el vino valenciano vive un gran momento, aunque todavía necesita más apoyo local. “Tenemos suelos maravillosos, variedades únicas y una historia vitivinícola enorme. Pero dentro de la Comunitat aún nos cuesta apostar por lo nuestro. Si los valencianos consumiéramos más vino de nuestra tierra, estaríamos fortaleciendo no solo al sector, sino también nuestra identidad”.

Por eso lanza un mensaje claro: “Cuando veas un vino valenciano, dale una oportunidad. Detrás hay familias, hay esfuerzo, hay compromiso. El vino valenciano es excelente, sostenible y tiene alma. Solo falta que lo creamos todos”.

Un brindis por la tierra

El sol cae sobre los viñedos del altiplano. El aire huele a tierra húmeda y a leña. Rodolfo sonríe mientras levanta la copa. “El vino -dice- es el resumen de todo lo que somos: trabajo, clima, historia y pasión”.

En Vegalfaro, esa pasión se siente en cada paso, en cada racimo y en cada trago. Un brindis sincero por la tierra, por el vino y por quienes lo hacen posible.