Basea afronta el reto de convertirse en el mejor restaurante de chuleta de Valencia

El restaurante dirigido por Jesús Gor busca erigirse en un referente gastronómico en el arte de la cocina de brasa, reduciendo las elaboraciones y apostando por la mejor chuleta de la ciudad

F. Estellés/ @siskoestelles

Años de experiencia. Muchas horas trabajando para los mejores restaurantes de Valencia. Y, al fin, llegó su momento. Su oportunidad de disfrutar sin directrices ni corsés. Los límites se marcan en casa.

El restaurante Basea afronta con ambición una nueva temporada. El restaurante dirigido por Jesús Gor pretende dar un paso más en su ambición por situarse como un referente de la brasa en el ámbito gastronómico de la ciudad de Valencia.

Este espacio, que se ha convertido por méritos propios en uno de los templos de las brasas, quiere dar un paso más. Después de años en los que el rodaballo fue su gran carta de presentación, va a seguir evolucionando para aspirar a ser el mejor restaurante de chuleta de Valencia.

Tras meses de análisis y estudio, Gor vuelve de las vacaciones con sus metas muy claras. “Vamos a dar un salto hacia delante. Queremos evolucionar. Y para ello vamos a poner todavía más producto en nuestra carta. Porque queremos darle todo el protagonismo al producto y la brasa”, explica el dueño de Basea.

“En los últimos meses he probado muchas chuletas para conocer y saber el nivel del resto de locales gastronómicos y, sinceramente, creo que nuestro producto a la brasa estará entre los mejores. Restaremos importancia a las elaboraciones para que todo el peso recaiga sobre la chuleta”, añade Gor.

Las carnes de primera calidad, seleccionadas con mimo y cocinadas a la brasa/ Fotos:Mel Comunicación

Sin embargo, los amantes del rodaballo o de los pescados de temporada de Basea pueden estar tranquilos. Gor y su equipo están muy agradecidos a este pescado que les situó en el mapa en sus orígenes: “Vamos a mantener nuestros clásicos, por supuesto. El rodaballo nos dio una fama que no vamos a obviar. Mantendremos nuestros pescados a la brasa que son un clásico de nuestros restaurantes, pero también queremos evolucionar para tener la mejor chuleta de la oferta gastronómica de la ciudad con nuevas presentaciones y una detallada puesta en escena”.

Basea evoluciona de la mano de Jesús Gor, quien en la última temporada se quedó como único dueño, y que pretende darle, todavía más, su sello más personal.

Experiencia gastronómica: el arte de la brasa llevado a la excelencia

Un reducido grupo de periodistas tuvimos la oportunidad de descubrir la pasada semana, plato a plato, la propuesta gastronómica de este restaurante que ha sabido construir un discurso culinario donde el fuego es protagonista absoluto. Jesús Gor, nuestro anfitrión y alma mater, se encargó de que nos sintiéramos como en casa y nos adentró por el universo gastronómico de Basea con los platos que esta temporada serán los protagonistas.

La experiencia arrancó con un Carpaccio de picaña de vaca madurada 80 días, una declaración de intenciones: producto de máxima calidad, tratado con respeto, potencia y delicadeza a la vez. Le siguió la Cecina de Wagyu, que reafirma la búsqueda de intensidad y matices ahumados en cada bocado. Buena manera de empezar, nuestras papilas gustativas despertaron tras semejantes bocados.

Y es que una de las mayores virtudes de este establecimiento situado en el Ensanche de Valencia es que su cocina se mueve con soltura entre lo vegetal, lo marino y lo cárnico. La Coca de burrata con berenjenas a la brasa, aceituna negra y miel mostró el lado más mediterráneo y fresco, mientras que los tirabeques a la brasa con romescu, ricota y vinagreta picante aportaron equilibrio entre dulzor, acidez y un toque de picante que sorprendió.

Las cigalas también fueron protagonistas en la mesa/ Fotos: MelCom

El mar entró en escena con dos bocados memorables: unos berberechos a la brasa que concentraban todo el sabor del mar en su punto justo, y una cigala a la brasa con mantequilla que fusionaba sencillez y sofisticación en un resultado impecable. Como dicen los clásicos; menos es más. Marisco sin artificios. ¡Producto! ¡Viva el Producto!

Redoble de tambores… Y es que el momento culminante llegó con la degustación de chuletas, carnes tratadas con una precisión que permitía apreciar la textura, el jugo y el aroma que solo la brasa sabe regalar. Fue, sin duda, la cima de un recorrido pensado para rendir tributo al fuego.

Los postres no fueron un mero cierre, sino un capítulo con personalidad propia. Los higos a la brasa con yogur demostraron cómo un producto humilde se transforma con técnica y sensibilidad. Y el hojaldre con crema pastelera y manzana ahumada a la brasa redondeó la experiencia con un final delicado, crujiente y aromático.

En Basea todo gira en torno a la brasa, pero lo que realmente conquista es la inteligencia con la que está presente: como hilo conductor, como herramienta de expresión y como seña de identidad. Una comida que no solo se disfruta, sino que se recuerda.

Si se acercan a Basea y reservan mesa, serán más felices… ¡Buen provecho!