Alcaraz firma su leyenda en París tras la final más épica de Roland Garros

El español levanta su segundo título en la Philippe-Chatrier tras remontar dos sets ante Sinner en un maratón de 5 horas y 29 minutos. A sus 22 años, suma ya cinco Grand Slams

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Carlos Alcaraz ya es historia viva del tenis. Y lo es a golpe de épica, coraje y talento infinito. El murciano ha conquistado su segundo título consecutivo en Roland Garros tras protagonizar una remontada inolvidable ante el italiano Jannik Sinner, en la que ha sido la final más larga en la historia del Grand Slam parisino: 5 horas y 29 minutos de combate brutal sobre la tierra batida de la Philippe-Chatrier.

El marcador final (4-6, 6-7(4), 6-4, 7-6(3), 7-6(10-2)) apenas cuenta la historia de un partido de leyenda. Alcaraz salvó tres pelotas de partido en el cuarto set, levantó un 0-40 con 3-5 en contra y encadenó 14 de los siguientes 15 puntos para forzar el desenlace en un quinto set que coronó con un tie-break memorable.

Alcaraz, entre los más grandes

A sus apenas 22 años, el español suma ya cinco títulos de Grand Slam —US Open (2022), Wimbledon (2023, 2024), Roland Garros (2024, 2025)—, una gesta solo superada a su edad por dos mitos: Bjorn Borg y Rafael Nadal.

Además, Alcaraz se convierte en el noveno campeón de la Era Open capaz de remontar dos sets en contra en la final de un ‘major’. Su nombre ya figura en la misma lista que leyendas como Borg, Lendl, Agassi o Djokovic.

Carlos Alcaraz levanta la copa de los Mosqueteros/ Fotos: ITF

Pero quizá más relevante aún es la manera en la que lo ha conseguido: mostrando un espíritu indomable, una resistencia física y mental de otro planeta, y una madurez impropia para un jugador de su edad.

Camino de campeón

El torneo de Alcaraz ya había dejado destellos de grandeza antes de la final. Arrancó con un cómodo triunfo ante el italiano Giulio Zeppieri. Luego cedió sets sueltos frente al húngaro Fabian Marozsan, el bosnio Damir Dzumhur y el estadounidense Ben Shelton (13), pero siempre supo encontrar soluciones.

En cuartos, arrasó al también estadounidense Tommy Paul (12), cediendo apenas cinco juegos. Y en semifinales, superó un mal inicio ante Lorenzo Musetti (8), que acabaría retirándose lesionado.

París, testigo de un nuevo emperador

Lo que parecía un torneo abierto terminó convertido en el escenario de una nueva coronación. Porque Carlos Alcaraz ya no es el heredero de nadie: es un campeón absoluto, con aura propia y un tenis capaz de electrizar a cualquier grada del mundo.

En la noche parisina, mientras la Chatrier coreaba su nombre, el murciano selló no solo su segunda Copa de los Mosqueteros, sino una página eterna para el deporte español y mundial. Y esto no ha hecho más que empezar.