“Esta muestra recoge una práctica artística resiliente, colaborativa y profundamente humana”, destaca Blanca de la Torre
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El Institut Valencià d’Art Modern (IVAM) ha inaugurado la exposición Senga Nengudi y Maren Hassinger, un ambicioso recorrido por la obra conjunta de estas dos artistas afroamericanas clave del arte contemporáneo. A través de más de 30 piezas que abarcan cinco décadas, la muestra explora la profunda conexión personal y creativa entre ambas, a través de disciplinas como la escultura, la performance, la instalación o el vídeo.
Durante la presentación, la secretaria autonómica de Cultura, Pilar Tébar, ha subrayado la importancia de este diálogo artístico: “Permite profundizar en la práctica de dos creadoras fundamentales que comparten formas de entender el arte desde la emoción, la resistencia y la colaboración”.
Por su parte, la directora del IVAM, Blanca de la Torre, ha destacado que se trata de “una de las exposiciones más relevantes en Europa sobre el trabajo de Nengudi y Hassinger”, y ha defendido que “sus trayectorias representan una práctica artística resiliente: mujeres racializadas, madres, cuidadoras y artistas que crearon en un contexto adverso. Este museo debe dar visibilidad a esas voces silenciadas”.
Una amistad que se convirtió en arte

La exposición, comisariada por Lucia Aspesi y Nuria Enguita, recorre la colaboración entre ambas artistas desde sus inicios en los años 70 como miembros del colectivo Studio Z en Los Ángeles, un espacio clave para la expresión afroamericana. A través de cinco ámbitos no cronológicos, la muestra reúne esculturas, instalaciones, textos, fotografías y vídeos producidos entre 1969 y 2014.
“El recorrido parte de dos textos escritos por ambas en el año 2000 que dan contexto a su historia personal y creativa”, ha detallado Aspesi. Desde ahí se despliega un entramado de influencias mutuas, piezas compartidas y lenguajes plásticos que confluyen, a pesar de sus distintas estéticas: el dadaísmo y surrealismo en Nengudi; el minimalismo en Hassinger.
Nengudi es reconocida por sus esculturas de medias de nailon rellenas de arena —símbolo de la feminidad, la elasticidad y el cuerpo—, mientras que Hassinger combina ramas, hojas o cables en una escultura posminimalista cargada de sentido ambiental y social. Ambas integran el cuerpo, el movimiento y la danza como forma expresiva y reivindicativa.
Arte como ritual, cuerpo y comunidad
La dimensión performativa es otro eje central de la muestra. Nengudi se inspiró en danzas rituales negras, el teatro Nō japonés o las ceremonias yorubas, mientras que Hassinger abordó la danza desde una perspectiva más coreográfica y política. Además, fueron coautoras y partícipes de muchas de sus acciones escénicas, reafirmando el valor del arte como espacio de comunidad.
El IVAM también incorpora registros de cineastas como Barbara McCullough o Ulysses Jenkins que documentan sus performances en los años 70 y 80, ofreciendo un testimonio directo de su trabajo colectivo.
La exposición es, en palabras de Blanca de la Torre, “una oportunidad para reivindicar otras narrativas del arte contemporáneo y acercar al público una experiencia estética y humana de gran calado”.
