Rosa Cecconi regenta un bistró napolitano en la plaza Pintor Segrelles de Valencia
F. Estellés/ @siskoestelles
Rosa Cecconi es la propietaria y chef del restaurante Monalisa Bistrot. Lleva diez años en Valencia, desde que vino desde Nápoles para empezar una nueva vida. Antes de abrir Monalisa, en el barrio de Arrancapins -en la Plaza Pintor Segrelles-, Rosa trabajó en otros establecimientos hosteleros de la ciudad, hasta que en 2020 se decidiera a abrir la pizzería.
Emprendedora, valiente y muy trabajadora, la chef se siente a gusto en Valencia y no extraña tanto la capital del Vesubio. “El estilo de vida es un poco diferente, porque hay más normas aquí”, pero a la empresaria hostelera y chef no le costó adaptarse. “Nápoles es una ciudad más anárquica, caótica… Me gusta mucho Valencia porque tiene calidad de vida”.
No tenía muchas referencias cuando llegó a esta parte del Mediterráneo en cuanto a restaurantes napolitanos se refiere. Confiesa con naturalidad que tampoco las tiene ahora porque cuando sale a comer o cenar, “siempre voy a restaurantes de cocina española”. No obstante, sí conoce varios italianos de la ciudad, aunque no los frecuente. ”Cuando estoy aquí y salgo a cenar busco otras opciones y otro tipo de cocinas”, puntualiza.
El protagonismo de los ingredientes italianos
La carta de Monalisa es sencilla, con platos de pasta clásicos. Recetas que han pasado de generación en generación, de su familia, de su abuela, donde Rosa y su equipo utilizan los ingredientes de alta calidad, y por eso tiene una extensa y variada carta de pizzas gourmet, y otras más conocidas. El bistró se define como “un lugar en el centro de Valencia donde la gastronomía y la cocina italiana son los protagonistas”.
Y sobre eso pone el énfasis Rosa. Así, Cecconi matiza sobre las distintas formas de elaboración de las pizzas italianas, de sus zonas, con la masa más fina al norte o más gruesa según la parte del país transalpino, y explica: “Hay muchas diferencias entre las pizzas italianas, pero la auténtica es la napolitana” “Las dos más conocidas en Italia son la Napolitana y la Romana”.
De su restaurante, la que más triunfa entre sus clientes es la Diavola, entre las clásicas, y de las más innovadoras, entre las gourmet, es la ‘Joker’ una de las que tiene ´más aceptación porque es una pizza diferente que lleva una crema de patata morada, champiñones salteados, mozzarella, scamorzza ahumada, y guanciale crujiente.
Mención aparte para uno de los entrantes estrella de la carta de su restaurante; su Caprese di Burrata. Una exquisita burrata de Andria, de 200 gramos, con tomate rosa de Altea, aceitunas negras de Aragón y pesto de Albahaca casero, que es un espectáculo en boca por la textura de la burrata de altísima calidad, traída desde Italia, y que mezcla con el resto de ingredientes de manera sublime. Un auténtico ‘bocatti di cardenale’.

Entre los platos de pasta más demandados en su restaurante están los Rigatoni Alla Carbonara, “porque los hacemos como debe ser. Con la receta original”, apunta con una gran sonrisa. Y es que Rosa, siempre vinculada al sector servicios, conoce bien a su público porque además de haber trabajado para hoteles y el mundo de la hostelería, también ha sido representante de dj’s. Sin duda, tiene una sensibilidad diferente de cara al público y ahora lo trasmite desde su cocina de su coqueto bistró. “En la vida hay que cambiar, son etapas”, apostilla.
Confiesa que, como buena melómana, “no puedo trabajar sin música”. “Escucho de todo; desde la música clásica, al folk, bossa nova o tecno. Siempre hay música…”, desvela. Y es que su restaurante ha tenido una buena acogida, y prueba de ello es que los fines de semana tiene el lleno asegurado. “Desde hace un par de años lo hemos notado más”. “Desde que hicieron esta plaza (Pintor Segrelles) peatonal lo hemos notado muchísimo y el barrio ahora está muy vivo”.
De la zona destaca que hay muchos restaurantes, pero no hay demasiada calidad. Y en cuanto al público, subraya que su clientela “es gente de buen paladar”. “Es un tipo de cliente que suele venir con la familia dos o tres veces por semana, y que es muy fiel. Gente que disfruta de la comida de calidad y que no mira los precios a la hora de pedir”.
No descarta abrir en el futuro algún restaurante más en la ciudad de Valencia, si bien confiesa que ahora mismo está centrada en consolidar su Monalisa en la zona de Abastos y en un futuro, no muy lejano, emprender en el mundo de la hostelería con algún proyecto más.

