Entrevins celebra 20 años como uno de los grandes templos gastronómicos de València

El restaurante ha querido conmemorar sus 20 años de trayectoria con un encuentro junto a prensa, clientes y amigos de la casa

SempreValencia/ @semvalencia

Hay restaurantes que terminan formando parte de la memoria emocional de una ciudad. Lugares donde la experiencia va mucho más allá de la mesa y donde el paso del tiempo convierte cada visita en un recuerdo compartido. Entrevins pertenece a esa categoría. Y este 2026 celebra dos décadas consolidado como uno de los grandes referentes gastronómicos de València.

El restaurante ha querido conmemorar sus 20 años de trayectoria con un encuentro junto a prensa, clientes y amigos de la casa, repasando los pilares que han construido su identidad: la cocina de temporada, el culto al vino, la hospitalidad, el respeto al producto y la fidelidad a una forma de entender la restauración basada en el detalle y la cercanía.

Prductos de mercado y excepcional bodega

Fundado en 2006 en el barrio de Ruzafa, Entrevins nació como un espacio para quienes buscaban una cocina de mercado honesta, técnica y profundamente ligada a la temporalidad, acompañada de una bodega excepcional. Diez años después, el restaurante dio un paso decisivo trasladándose a la Calle de la Paz, donde ocupa actualmente tres plantas de un edificio modernista en pleno corazón de València.

Al frente del proyecto continúa Gema Roig, acompañada por Alberto Lozano en cocina y Sergio Perales como responsable de sala y sumillería, formando uno de los equipos más sólidos y reconocidos de la hostelería valenciana.

La sala de Entrevins/ Fotos: Mikel Ponce

“Cumplir veinte años en hostelería tiene algo de vértigo, pero también mucho de orgullo por todo lo construido en este tiempo”, señala Gema Roig, que además celebra este año el décimo aniversario de Birlibirloque, el concepto más informal del grupo situado en la planta baja del edificio.

Cocina con esencia

La cocina de Entrevins mantiene intacta su esencia: producto de proximidad, técnica clásica y profundo respeto por la temporalidad. Bajo la dirección de Alberto Lozano, el restaurante ha convertido los fondos, escabeches, platos de cuchara y elaboraciones tradicionales en parte central de su propuesta gastronómica.

Entre los platos más reconocibles de la casa destacan las cocochas de merluza al pil pil o las mollejas de ternera glaseadas en Oporto con toffee de coliflor, elaboraciones concebidas siempre desde la armonía con el vino.

Sergio Perales/ Fotos: Mikel Ponce

Porque si algo define a Entrevins es precisamente su relación con la sumillería. El restaurante cuenta con una de las bodegas más importantes de la ciudad, con más de 1.000 referencias acumuladas durante dos décadas de trabajo, viajes y contacto directo con pequeños productores y bodegueros.

Sergio Perales ha construido una selección especialmente centrada en vinos del arco mediterráneo y proyectos singulares alejados de los grandes circuitos comerciales. A ello se suma una destacada colección de champagnes y un singular fondo de vinos históricos con botellas perfectamente conservadas de las décadas de los 50 y 60.

Uno de los espacios más especiales del restaurante se encuentra precisamente en el sótano: una antigua estructura utilizada como refugio durante la Guerra Civil y convertida hoy en una de las bodegas más singulares de la gastronomía valenciana.

La sala, elegante y serena, mantiene intactos los códigos clásicos de hospitalidad que han convertido a Entrevins en una casa imprescindible para varias generaciones de valencianos. “A pesar de ser un espacio grande, aquí se respira tranquilidad. La luz, la distancia entre mesas o el ritmo de la sala forman parte de la experiencia”, explican desde el restaurante.

Durante estas dos décadas, Entrevins ha acompañado la evolución gastronómica de València sin perder nunca su identidad, consolidándose además en guías como Guía Michelin y Guía Repsol.

Más allá de reconocimientos y distinciones, el restaurante celebra sobre todo haber construido una relación duradera con sus clientes, muchos de los cuales llevan años regresando una y otra vez a una casa que ya sienten como propia.

Quizá por eso Entrevins hace tiempo que dejó de ser únicamente un restaurante para convertirse en uno de esos lugares a los que siempre apetece volver.