España derrota a Bélgica en los cuartos de final gracias a dos llegadas de sus centrocampistas Fabián Ruiz y Mikel Merino en un partido que pese al dominio de la Roja tocó sufrir hasta el final
SempreValencia/ @semvalencia
Otra vez Merino, otra vez el jugador navarro se erigió en héroe saliendo desde el banquillo para marcar el gol decisivo y meter a España en las semifinales de un mundial, diciséis años después, contra otro rival, Bélgica, que en la Copa del Mundo da lo mejor de sí.
Y es que como en las grandes historias, los héroes siempre encuentran el camino de regreso. España ya está de vuelta entre las cuatro mejores selecciones del planeta. La Selección de Luis de la Fuente derrotó a Bélgica (2-1) en un partido decidido por los pequeños detalles y se clasificó para las semifinales de un Mundial por segunda vez en su historia, dieciséis años después de la inolvidable gesta de Sudáfrica.
La Roja fue superior durante gran parte del encuentro. Dominó la posesión, generó más ocasiones, impuso su ritmo y volvió a demostrar un extraordinario trabajo colectivo tanto en defensa como en ataque. Solo la resistencia belga y las intervenciones de Thibaut Courtois mantuvieron el choque igualado hasta los minutos finales, cuando apareció, una vez más, Mikel Merino.
Antes del inicio del encuentro, ambos equipos guardaron un emotivo minuto de silencio en memoria de las víctimas de los incendios registrados en Andalucía.
España golpeó primero
Desde el pitido inicial, España monopolizó el balón y sometió a Bélgica con una presión alta y un fútbol dinámico. Lamine Yamal volvió a convertirse en un quebradero de cabeza constante para la defensa belga, generando superioridades desde la banda derecha y participando en casi todas las acciones ofensivas.

El dominio encontró premio en el minuto 30. Lamine filtró un magnífico pase para Pedro Porro, cuyo centro fue rematado por Dani Olmo. Courtois evitó el gol en primera instancia, pero Fabián Ruiz apareció con el olfato de los grandes centrocampistas para aprovechar el rechace y firmar el 1-0, su primer tanto en una Copa del Mundo.
La ventaja hacía justicia a lo visto sobre el césped, aunque Bélgica encontró petróleo en una de sus escasas aproximaciones. En el minuto 41, Charles De Ketelaere sirvió un centro preciso que Timothy Castagne convirtió en el empate con un certero remate de cabeza.
Hasta ese momento, Unai Simón había elevado su espectacular registro hasta 650 minutos consecutivos sin encajar un gol en los Mundiales, una marca histórica para el guardameta español.
Courtois sostuvo a Bélgica
Tras el descanso, España mantuvo la iniciativa mientras Bélgica buscaba sorprender al contragolpe. Luis de la Fuente reaccionó introduciendo a Pedri y Ferran Torres en busca de mayor dinamismo ofensivo.
La Roja siguió acumulando ocasiones. Mikel Oyarzabal tuvo el segundo gol en sus botas tras otra gran acción de Lamine Yamal, pero Courtois volvió a responder con una intervención extraordinaria. Poco después, el guardameta del Real Madrid tuvo que abandonar el terreno de juego por lesión entre lágrimas, dejando su lugar a Senne Lammens.
Con el paso de los minutos, Bélgica fue retrocediendo cada vez más. España movía el balón con paciencia, recuperaba rápido tras pérdida y encontraba en Dani Olmo a un futbolista omnipresente para enlazar líneas y generar peligro.
Merino vuelve a decidir
Cuando el partido parecía encaminado hacia la prórroga volvió a aparecer el hombre de los momentos decisivos.
En el minuto 88, Pau Cubarsí probó fortuna desde la frontal. El disparo fue rechazado por Lammens y Mikel Merino, siempre atento dentro del área, cazó el balón para empujarlo a la red y firmar el 2-1 definitivo.
El centrocampista navarro volvió a responder cuando más lo necesitaba España, anotando su segundo gol consecutivo en el Mundial y confirmándose como uno de los grandes protagonistas del torneo.
Francia espera en semifinales
Con esta victoria, España vuelve a instalarse entre las cuatro mejores selecciones del mundo y mantiene intacto el sueño de conquistar la segunda estrella.
El próximo 14 de julio, la Selección española se enfrentará a Francia en el AT&T Stadium de Dallas (Texas) por un puesto en la gran final del Mundial 2026. Una cita con la historia para un equipo que ha demostrado que ya no vive del recuerdo de 2010: está escribiendo su propio legado.

