Sala Russafa celebra el Día Internacional de la Danza con el estreno de “Face au mur”

La pieza, que se estrena el 1 y 2 de mayo en València, fusiona danza contemporánea y música experimental en directo para explorar el cuerpo como memoria y expresión artística más allá de la juventud.

SempreValencia/ @semvalencia

La Sala Russafa conmemora el Día Internacional de la Danza con el estreno absoluto de “Face au mur (Frente al muro)”, una propuesta escénica que reivindica el valor de la creatividad en la madurez artística. La pieza podrá verse los días 1 y 2 de mayo dentro del XV Cicle de Companyies Valencianes.

Este montaje híbrido, definido como un “objeto musi(c)oreográfico”, une sobre el escenario a los coreógrafos e intérpretes Jesús Hidalgo y Toni Aparisi junto al creador sonoro Juanjo Llopis. Juntos construyen un diálogo en vivo entre cuerpo y sonido a través de música electrónica, loops ambientales y movimiento contemporáneo.

La obra nace de la experiencia vital y profesional de sus creadores, todos ellos con largas trayectorias en la escena internacional. En ella, el cuerpo se presenta como un espacio donde se inscriben las huellas del tiempo, alejándose de la espectacularidad física para centrarse en la expresividad, la memoria y la emoción.

Un alegato contra la ‘juventocracia’

“Face au mur” propone una reflexión sobre el paso del tiempo y la madurez como etapa de plenitud creativa. La pieza cuestiona los estándares que tradicionalmente han relegado a los artistas veteranos en disciplinas como la danza, reivindicando su presencia escénica como un acto de resistencia frente al edadismo.

La propuesta se completa con proyecciones audiovisuales, iluminación envolvente y la participación de alumnado del taller de danza contemporánea de Sala Russafa, reforzando la idea de que el arte es un espacio inclusivo donde caben todos los cuerpos y edades.

Una experiencia sensorial en vivo

La música en directo, creada por Llopis, se construye en tiempo real mediante capas sonoras electrónicas que dialogan con la coreografía. Este proceso creativo, desarrollado en residencia en Sala Russafa, da lugar a una experiencia escénica única donde sonido, movimiento y espacio se entrelazan.

El montaje convierte elementos como sillas o una escalera en parte activa de la dramaturgia, mientras que el “muro” que da título a la obra deja de ser una barrera para transformarse en un punto de partida hacia nuevas formas de creación.

Con este estreno, Sala Russafa se suma a la celebración del Día Internacional de la Danza apostando por una propuesta contemporánea que pone en valor la trayectoria, la experiencia y la evolución artística.