La nueva apertura de este bodegón argentino llega al corazón de la ciudad para mostrar el eclecticismo de una cocina genuina y ecléctica cargada de matices gastronómicos
F. Estellés/ @siskoestelles
Crónica de un viaje gastronómico. Relato de una excursión a Argentina sin salir de Valencia. Y es que el pasado miércoles disfrutamos de una aventura culinaria exquisita con la presentación y puesta de largo para prensa de Bataraza Bodegón, un coqueto restaurante argentino en el corazón de Valencia que te sumerge en una cocina genuina y un ambiente acogedor.
Sin duda, este bodegón ha nacido para mostrar desde el corazón del Cap i casal la calidad y diversidad de una cocina muy ecléctica en la que los platos con influencias españolas, italianas, francesas, alemanas e inglesas aparecen en la elaboración de cada bocado de la carta del establecimiento. Todo ello sin perder la esencia del país, de la Patagonia, los Andes, del río de la Plata, de los gauchos, del Martín Fierro, de Gardel y los tangos, de Borges, Girondo y Cortazar, de Alfonsina Storni, Patricia Sosa, o sus icónicos Maradona, Messi, y- barremos para casa- Mario Kempes o Pablo Aimar.
Una gastronomía con sus contrastes geográficos que van desde el Norte, en la provincia de Salta, la Pampa, las zonas andinas, a las tierras más inhóspitas de Tierra del Fuego, sin perder la influencia multicultural porteña o los guisos más contundentes del interior de su península.
Y arrancamos ese viaje, y apenas habíamos cruzado la entrada del bistró, y Felipe Mendiguren y Ariel Pettito ya nos agasajaron con una amplia sonrisa con su bienvenida para ofrecernos una variedad cocteles y arrancar la aventura. Nosotros nos decantamos por el Cynar Julep, por sus contrastes, por su punto cítrico y amargo, para disfrutar de un trago agradable mientras departíamos sobre las variedades de uva que ofrece el país suramericano, la amplia cultura literaria, las influencias europeas o la presencia europea en una Argentina que es la nación, también gastronómicamente hablando, más europea de todo el continente americano.
Empezaron a llegar los invitados, y empezó un viaje culinario muy especial: uno que combinó la pasión por la comida argentina con el calor y la hospitalidad de Valencia. Bataraza es un rinconcito donde el aroma de la nostalgia se mezcla con el sabor de la autenticidad.

Ubicado en pleno centro de Valencia, en la calle Hospital, 18, este proyecto nace de la reinvención del tradicional bodegón porque si bien el restaurante preserva lo verdaderamente auténtico de las casas de comida argentinas, también eleva la calidad y el servicio a un plano vanguardista para acercarlo hasta España. Sus amplios ventanales y su decoración ecléctica le da personalidad y mucha calidez a un local que trasmite calma y elegancia.
Tras unos meses de rodaje, Bataraza quiso presentarse ante la prensa con una cena muy especial, donde el protagonismo recayó en los sabores familiares y las tradiciones argentinas. Así, desde las 20 horas, cuando se sirvió un cóctel de la casa en la agradable terraza, todos los periodistas vivimos una inmersión en la oferta culinaria de la casa, con platos típicos de los que no habíamos escuchado hablar. No en vano, luego participamos en un juego para descubrir sus nombres e ingredientes. Todo ello, aparejado del trato directo con los propietarios, pues tras este proyecto se encuentran Felipe Mendiguren y Ariel Petitto, más sus respectivas familias allí presentes.
Empieza el juego
Y arrancó el juego. El primer bocado que nos sacaron fue un sándwich de trucha ahumada estilo patagónico, un brioche exquisita que nos sirvió para maridar el Cyanar. Casi a continuación llegaron las empanaditas de copetín de carne y cebolla, sabrosas e intensas, al igual que las empanadas de queso y cebolla.
Sentados en nuestras mesas, con nuestro sitio personalizado con un pequeño detalle de la casa, el siguiente plato en salir fue el Vitel toné vegano con el ingrediente secreto de la sandía. Sorprendente plato, elegante y muy bien elaborado. Con este plato empezó el juego para adivinar qué ingrediente secreto llevaba y que teníamos que apuntar en unas tarjetas individuales.
Tras él llegaron las chipas de yuca con queso, maravillosas y suaves, como preámbulo a las mollejas a la provenzal con ajo y perejil. El punto de la carne perfecta y sabor intenso. La cosa se complicó para adivinar el otro ingrediente secreto, el de la Humita a la olla. Particularmente también me sorprendió este plato.

Como no podía ser de otra manera, la carne estuvo presente con la degustación de unas milanesas: de ternera y seta de cardo empanada con puré. Y por supuesto maridado con un tinto de malbec con una crianza de ocho meses que complementó de manera notable con las exquisitas milanesas.
El broche final -aunque estábamos llenos lo seguimos gozando- fueron los postres. Una selección excelente con platos autóctonos y muchas horas de curro en la cocina. Así, sobre las mesas sirvieron un panqueque: Crep estilo argentino con dulce de leche, el Vigilante compuesto por queso y dulce de batata, un flan de huevo con dulce de leche y crema y por último una mousse de chocolate.
Sin duda, un viaje gastronómico diverso y original que lo culminamos entre risas, camaradería y dos ganadores que acertaron en el juego culinario que nos prepararon los cuatro ingredientes secretos de las viandas que nos sirvieron. ¡Qué bueno que fuimos, pibe! ¡Qué bueno que viniste, Bataraza!

