La valenciana vuelve a la Selección Española de Tenis tras alejarse del deporte por cuestiones mentales. Sorribes vuelve a sonreir.
SempreValencia/ @semvalencia
La vuelta de Sara Sorribes no es solo deportiva. Es también personal. Profunda. Necesaria. La tenista castellonense regresa esta semana a la Selección Española Iberdrola de Tenis para disputar la eliminatoria de la Billie Jean King Cup 2026 ante Eslovenia, en Portoroz, tras siete meses alejada de las pistas por motivos físicos y, sobre todo, mentales.
A sus 29 años, la medallista olímpica en París 2024 sonríe de nuevo. Y lo hace con una serenidad que no tenía antes. “Han sido meses totalmente diferentes a lo que estaba acostumbrada. Los he dedicado a hacer cosas que me apetecían. Era el camino que necesitaba para volver a ser feliz y eso me ha llevado a querer jugar otra vez”, explica con naturalidad.
Un parón necesario
Hace justo un año que anunció una pausa indefinida en su carrera. Una decisión valiente en un deporte que rara vez se detiene.
“Creo que parar es necesario. Escucharse, entenderse y aceptarse es algo que seguramente todos necesitemos. Yo lo necesitaba y estoy orgullosa de haberlo hecho”, afirma.
La decisión no fue repentina. Venía gestándose desde hacía tiempo. “Llevaba mucho tiempo sabiendo que lo estaba pasando mal dentro de la pista. No entendía el tenis así, pero sigues tirando… hasta que llegó un punto en Bogotá en el que dije: esto no puede continuar. Mi cuerpo me lo manifestó de una manera muy fuerte, así que me escuché”.
Un proceso que va más allá del tenis
Su caso no es aislado. Cada vez más deportistas alzan la voz sobre la salud mental, y Sorribes se ha convertido, sin buscarlo, en referencia.
“Me sentí muy entendida. Algunas jugadoras me escribieron diciéndome que sentían lo mismo, incluso algunas han parado después. Otras me dijeron que querían hacer lo mismo. Ojalá le haya servido a alguien”, reconoce.
Eso sí, deja claro que no hay soluciones rápidas. “Me encantaría que fuese un proceso de meses, pero mirar hacia dentro no se acaba nunca. Necesitas tiempo, profesionales y mucha ayuda. Vas rascando y descubres cosas que ni sabías que estaban ahí”.
Otra forma de entender la vida… y el tenis

El cambio más grande ha sido interno. Radical. “Antes el tenis lo era prácticamente todo. Influía en cómo me trataba a mí misma y en cómo entendía la vida. Ahora sigo teniendo ilusión y ganas de mejorar, pero desde otra perspectiva. Soy Sara persona antes que Sara tenista. Y eso cambia todo”.
Una nueva mirada que le permite disfrutar más, también del equipo. “Lo que viví el año pasado en Ostrava fue precioso. Cómo lloramos todos… fue muy especial. De hecho, no estar en China fue lo único que eché de menos en todo el año”.
Un regreso con gratitud
Sorribes vuelve, pero lo hace sin presión. Con calma. Con agradecimiento. “Estoy súper feliz de estar aquí, de poder compartirlo. Ojalá pueda aportar algo al equipo, aunque seguro que es menos de lo que ellos me han dado a mí. Estoy muy agradecida”.
Sara ha vuelto. Pero, sobre todo, se ha encontrado.
