La histórica casa de la familia Miralles frente al mar inicia una nueva etapa dentro del plan de renovación del paseo marítimo de València.
SempreValencia/ @semvalencia
El restaurante La Alegría de la Huerta baja temporalmente la persiana en la playa de Playa de la Malvarrosa para afrontar una transformación integral. El cierre, que se hace efectivo este 28 de enero, supone un punto y seguido en la historia de uno de los establecimientos más emblemáticos de la Valencia marítima.
La intervención se enmarca en la primera fase del plan municipal para modernizar los restaurantes del frente litoral, adaptando construcciones con décadas de historia a los actuales criterios de sostenibilidad, funcionalidad y diseño, sin perder la identidad gastronómica que ha convertido a este enclave en referente del Mediterráneo.
Una saga familiar ligada al mar
La familia Miralles, con dos generaciones dedicadas a la hostelería en los Poblados Marítimos, afronta esta nueva etapa con una idea clara: evolucionar sin perder la esencia.
“La Alegría de la Huerta no es solo un restaurante; es una historia familiar que nace en la Valencia marítima y ha crecido junto al barrio”, explican José y Mª Ángeles Miralles, herederos de una tradición que conecta directamente con la cultura de los antiguos merenderos de la Malvarrosa y el Cabanyal.
Durante más de 75 años, estos espacios han sido vertebradores de la vida estival del barrio, pequeños refugios gastronómicos donde la cocina honesta y el producto de proximidad marcaban el ritmo de los días frente al mar.

¿Cómo será la nueva Alegría?

La reapertura está prevista para primavera, siempre condicionada a la evolución de las obras. Aunque todavía no se han desvelado muchos detalles, sí se confirma que el restaurante renovará su interiorismo y su distribución, adaptándose a los nuevos tiempos, pero manteniendo intacta su propuesta culinaria.
“Vamos a cambiar de piel, pero no vamos a cambiar de ingredientes”, subraya la familia.
La carta seguirá mirando al Mediterráneo y a la memoria gastronómica del barrio:
- Titaina
- All i pebre
- Caracoles
- Caldos tradicionales
- Pescado fresco de lonja
- Arroces clásicos como la paella o el arroz a banda
Y, por supuesto, su plato estrella: el rossejat, el fideo fino con marisco y sepia que se ha convertido en uno de los imprescindibles de la casa.
El legado Miralles en los Poblados Marítimos
El apellido Miralles continúa siendo uno de los motores de la revitalización gastronómica del barrio, con proyectos como Mercader, Mercabanyal y Casa Pescadores, que mantienen vivo el espíritu marinero de la zona.
La reforma de La Alegría de la Huerta no es un adiós, sino una transformación necesaria para seguir escribiendo su historia frente al Mediterráneo. La esencia seguirá intacta. El sabor también.
