El establecimiento otorga el protagonismo a una cocina con recetas tradicionales sin perder un toque de sofisticación en cada plato en un local que apuesta también por el diseño
F. Estellés/ @siskoestelles
Nueva apertura en la ciudad. El restaurante Noble, ubicado en Calle Conde Salvatierra 39, se lanza al ruedo de la hostelería en pleno Ensanche de Valencia. Un establecimiento que quiere rendir un homenaje «a las recetas más tradicionales de la cultura en un enclave donde se pone de manifiesto el legado y la herencia de nuestros antepasados al frente de la cocina», destacan sus propietarios.
Con los conceptos muy claros, Noble cuida al detalle la experiencia gastronómica, y para ello se ha pensado para que el comensal se sienta en un restaurante muy acogedor que cuida del detalle al milímetro, con un interiorismo sofisticado, relajado y elegante.
El restaurante pretende provocar un contraste entre la propuesta gastronómica y el contexto donde se disfruta, siendo la fusión de ambos elementos una pieza clave del concepto que se pretende crear. “En pocos sitios de Valencia puedes disfrutar de un auténtico “all i pebre”,como el que cocinaban nuestras abuelas, rodeado de un interiorismo elegante y a la altura de su majestuosa ubicación”, asegura uno de sus propietarios.
Elegante y sobrio desde que entras al zaguán de la entrada, para descubrir un espacio íntimo, con varios comedores reservados, y una sala principal en la que cada mesa tiene su espacio, amplio, cálido. Y es que Noble rezuma estilo desde el primer momento. Con la atención personalizada y un local que te atrapa con sus maderas y su luz cálida indirecta.
En cuanto su oferta gastronómica, el restaurante sorprende más si cabe. Y no por su calidad, que la tiene en cada bocado, con productos bien elegidos, gran parte de ellos de proximidad. Si no por un estilo de cocina mediterránea y emocional, que recuerda a los guisos valencianos que elaboraban nuestras abuelas, madres y nuestras familias para disfrutar en torno a la mesa.
Son platos con el acento valenciano, sin renunciar a un excelente trabajo tras los fogones de Ángel García Martínez y José Cifre Fernández, que además cocinar con recetas cargadas de tradición, añaden gran dosis de creatividad… Y se nota en cada bocado, por las texturas, por el sabor, y el placer de comer cada vianda preparada con mimo en las cocinas de Noble.
Es una carta variada, amplia y para todos los gustos. Así, en ella destacan los platos recuperados de nuestra historia como la casquería, los platos de cuchara como el cocido, la sopa de cebolla o all i pebre de anguila. Por supuesto, los arroces, carnes y pescados cocinados con recetas tradicionales caseras tienen protagonismo en una carta cuidada y honesta.
Nuestra experiencia gastronómica
Arrancamos la experiencia gastronómica acompañada de buenos amigos. Una mesa compuesta por excelentes gourmets y avanzados gastroturistas. Así, nos sentamos a la mesa y abrimos boca con Negroni, sutil y refrescante.
Iniciamos el viaje con una ensalada de codorniz escabechada, con unos muslitos sabrosos y tiernos. A continuación nos sirven unos mejillones a la marinera con un toque de mantequilla que potencian el gusto de los bivalvos, pura delicia.

Llega el turno de la casquería y sobre un llamativo y amplio carrito de sala aparece una Oreja crujiente: servida entera y terminada en mesa con chimichurri. De sabor exquisito, disfrutamos con la vista por cómo van cortando la oreja para emplatarla y servirla en la mesa. La compartimos, la saboreamos y coincidimos en su calidad.
Seguimos con los sabores de antaño y nos sirven una generosa tosta de sesos ahumados. Nos deja sin palabras por su sabor y su textura. Es el preámbulo a los platos principales. Y el primero en aparecer una sopa de cebolla con espuma de queso gruyere, clásica y muy fina, sin estridencias.
A estas alturas del almuerzo, el veredicto unánime de la mesa es un notable alto… Llega un All i pebre de anguila: adoro este plato de l’Albufera. Suave y muy equilibrado de sabor, a mí me gusta más ‘sentidito’, al resto de mis compañeros de mesa les encanta. Casi sin solución de continuidad – lo reconozco, como lento- del pescado pasamos a la carne, y nos sirven un Solomillo al Café París. Muy tierno de sabor intenso y cocinado con mimo. Plato elegante pese a la contundencia de la carne.
Llega el momento del arroz. Llega el rey de las mesas valencianas… Así que desde Noble nos sorprenden con un arroz de temporada; una paella – que no se enfaden los puristas- de mollejas, setas y trufa. Un arroz exquisito con dos de los productos de temporada y el aporte graso e intenso de las mollejas. Sensacional.

La comida la maridamos con un blanco y uno tinto. El primero fue el Albariño, La Val, un vino fresco y aromático en nariz con toques minerales y una acidez equilibrada. Excelente. En cuanto al tinto elegimos un tinto de las Bodegas Valsangiaomo, El Perdio bobal un vino muy expresivo en nariz, con aromas de fruta fresca donde se reconoce la variedad Bobal, la singularidad del cemento de la Bodega de San Juan y la complejidad que le otorga parte de su fermentación y maduración en barrica.
Llegó el momento del carrito de postres, compuestos por una macedonia natural, tocinillo de cielo, flan parisien, arroz con leche caramelizado, tarta Alaska, y el fuet de chocolate Noble, un trampamtojo de fuet que nos sorprendió y nos encantó. La experiencia la completamos con un café y una copa de Champagne Möet Chandon Brut Imperial. ¡Una auténtica delicia para poner el broche final a un almuerzo inolvidable!
Y del mismo modo que se rescatan recetas icónicas de nuestra gastronomía más castiza, sus creadores también pretenden poner el acento en la mítica “sobremesa”, donde poder disfrutar de exquisitos licores, dulces y confites dignos de una interesante tertulia alrededor de una mesa con la que se busca primar la privacidad del cliente y disfrutar de un espacio tranquilo y bien zonificado. Pero a este punto, nosotros ya no llegamos.
Interiorismo cuidado
Por último, y como apunte esencial para disfrutar de Noble, hay que entenderlo en su conjunto y totalidad. Noble es elegancia gracias a un cuidado interiorismo, liderado por el estudio barcelonés Pablo Peyra Studio conocido por proyectos de gran reconocimiento en Barcelona, Madrid y Londres, destacan los materiales y colores oscuros como maderas de nogal y pavimentos de madera de roble Versalles.

Nos cuentan sus responsables que el restaurante tiene una clara inspiración: «Del mismo modo que los papeles y murales pintados en las paredes, que junto a todo lo anterior, conforman un planteamiento decorativo inspirado en la estética de los clubs neoyorquinos durante la Ley Seca de los años 20 donde los tejidos y tapizados se convierten en los auténticos protagonistas, además de ayudar al fono absorción acústica para asegurar la comodidad de los clientes», nos subrayan.
Tras el proyecto, se encuentran dos grandes grupos del panorama valenciano que se han unido de nuevo, tras el éxito de otros conceptos ejecutados de forma conjunta. Por un lado, Grupo Empieza el Baile, propietario de otros restaurantes como Living Bakkali y empresas de ocio, así como del inminente proyecto que verá la luz en los antiguos Cines Aragón, en Avenida del Puerto 1. Y por otro lado, Grupo Jugando con Fuego, creadores de la marca de restaurantes americanos Jenkin’s, Restaurante Flama, Rutins Coffee & Co. o Michigan Detroit Pizza, entre otros.
Ambos grupos pretenden acercar al centro de la ciudad una cocina hasta el momento relegada a los pueblos y las zonas menos visitadas de nuestra geografía. Una cocina en la que se pone de manifiesto la importancia del producto y la forma en la que tratarlo y así reencontrarnos de nuevo con recetas que durante tantísimos años han honrado nuestro ADN y han dejado en nosotros una valiosa herencia. Una herencia que, en Noble, se lleva directamente al plato.
