En Mestalla viven en un estado de duda constante que esta temporada seguro esperan disipar con la llegada de José Bordalás. El Valencia de Marcelino, ese que quedó cuarto por detrás de los tres grandes de nuestra liga (Barça, Atleti y Madrid) en la 2018-19, queda lejos. Los dos últimos cursos han sido de transición constante y, poco a poco, el conjunto ché ha ido coqueteando más y más con los puestos de descenso y menos con la parte noble del campeonato.
El problema no ha sido la creatividad y el ataque, sino la fragilidad defensiva que le ha hecho encajar 106 goles durante las dos últimas temporadas, perdiendo de esta manera su preponderancia a nivel nacional. Algo que no se puede permitir un equipo cuya popularidad trasciende nuestras fronteras como se puede observar en el documental ‘Valencia CF: aquellos maravillosos años’ de Movistar +. El fútbol es el deporte rey y de los éxitos deportivos depende en gran parte el éxito económico de los clubes. De hecho, incluso algunos casinos incluyen temática futbolística, como es el caso de los slots online en Lowen Play con la slot Hot Soccer, donde el balompié incrementa el atractivo del juego. Hecho que demuestra la importancia de salir de esa dinámica dubitativa en la que lleva un tiempo instalado el Valencia, si no quiere perder empuje de una sociedad que demuestra que el fútbol mueve montañas e incrementa el valor de cualquier producto, ya sea una simple taza de café o una máquina de slots online como la mencionada.
Dos caras
Es decir, deben dejar de lado el funambulismo que les hace combinar grandes victorias con grandes derrotas. La mejor muestra, su primera vuelta contra el Real Madrid y el Barcelona un curso atrás. A los blancos les sonrojaron y remontaron el tanto inicial de Benzema con un hat-trick de Carlos Soler, todos desde el punto de penalti, y uno en propia puerta de Raphael Varane. A los azulgrana, por su parte, lograron empatarles en el Camp Nou. Leo Messi y Ronald Araújo dieron la vuelta al marcador tras el 0-1 marcado por Diakhaby, pero Maxi Gómez vacunó a los de Ronald Koeman en la segunda parte, sellando el 2-2 que dejaba con mejor poso a los valencianistas. Sin olvidar la gran victoria en la final copera (1-2) de la 2018-19 ante el propio conjunto azulgrana.
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Sin embargo, la inestabilidad institucional afectaba a una plantilla diseñada para cotas mayores y los fallos en la retaguardia les hicieron terminar en decimotercera posición. De ahí que el elegido haya sido un Bordalás que sentado cátedra en Getafe con su fútbol rocoso y sólido. Los azulones han sido uno de los equipos más incómodos no solo de LaLiga española, sino también de Europa, donde dio buena cuenta un gigante como el Ajax de Ámsterdam y solamente un tótem como el Inter Lukaku y Lautaro pudo mandarles a casa en octavos de final. El Getafe era Bordalás y Bordalás era el Getafe y ahora está por ver cómo caminan cada una de las partes del matrimonio tras el divorcio.
Encontrar un rumbo
Realizar grandes refuerzos no será sencillo en Mestalla, pero seguro que llegue quien llegue será para tratar de repetir las gestas realizadas en el sur de Madrid. Bordalás es un técnico con personalidad, de eso no hay duda, por lo que habrá que ver el encaje que tiene en un organigrama como el del Valencia, con la ‘incógnita Lim’ siempre sobrevolando la entidad.
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La principal tarea de este nuevo conjunto ché será dejar el sentimiento azaroso que impregnaba las previas: no saber el aficionado qué cara del Valencia se iba a encontrar, si la que jugó contra Real Madrid y Barcelona el curso pasado, o el que dilapidó gran cantidad de puntos de manera sorprendente. En resumen, el objetivo es convertirse en un equipo fiable de nuevo para, paso a paso, recuperar el puesto que le pertenece por historia y masa social. En Valencia deben olvidar de una vez el azar.
