Opinión | Carlos C.
Se está convirtiendo en un jugador clave, cogiendo la manija del centro del campo donde ya ejerce de
líder en cualquier esquema de Javi Gracia, además de que está viendo puerta con mucha más facilidad
que de costumbre.
En plena búsqueda de ese futbolista sobre el que construir un nuevo proyecto, esta temporada se está
destapando especialmente un Carlos Soler que, a sus 24 años recién cumplidos, se ha convertido en el
eje central del juego che, demostrando su enorme calidad y progresión.
Ahora mismo, al valenciano se le puede comparar con jugadores similares en cuanto a rendimiento y
galones que hay en algunos de los mejores clubs de Europa, aquellos que aparecen en las apuestas en
la UEFA Champions League siendo candidatos al título, como son Rodrigo Hernández con el
Manchester City, Leon Goretzka en el Bayern de Múnich o Frenkie de Jong en el FC Barcelona.
Seguramente, la gran campaña que está realizando Soler le sitúe cerca de estos jóvenes talentos que ya
dominan el fútbol continental.
A las órdenes del capitán, José Luis Gayà, Soler se ha destapado como uno de los futbolistas más
importantes de la plantilla desde la llegada en verano de Javi Gracia. De hecho, le ha sacado en más
de un apuro este curso, además de haber asumido ciertos galones en el centro del campo que le
colocan como el eje sobre el que gira el juego.

Un crecimiento en todas las líneas
El canterano che ha dado un paso adelante que le ha convertido en toda una realidad ahora que ha
tenido el espacio suficiente como para crecer en el club. Lo ha hecho hablando en el campo y
asumiendo ciertas responsabilidades que temporadas atrás eran de otros, como lanzar los penaltis.
Eso, en parte, le ha ayudado a seguir cogiendo confianza y a destapar todavía más un olfato goleador
que asombra.
Solo en la mitad de esta Liga Santander, ya ha marcado más tantos de los que anotó conjuntamente en
las tres anteriores y parece que tiene muy cerca el logro de poder superar toda su historia anotadora en
el campeonato doméstico tan solo en estos nueve meses de competición de la campaña 2020-2021.
Por todo eso, parece que es un jugador sobre el que construir un equipo de futuro en el Valencia, una
nueva esperanza para ver más pronto que tarde, si las cosas se hacen bien a partir de aquí, al club de la
capital del Turia peleando con los mejores por intentar ganar algún título y disputar competición
europea. Y tiene contrato para ello, ya que su última renovación, hace poco más de un año, le ataba a
la entidad hasta junio del 2023 con una cláusula de rescisión de 150 millones de euros que para el
mercado a la baja que se vive en estos momentos resulta prohibitiva para casi cualquiera.
Así es como se ha convertido un hasta hace poco canterano que se discutía entre la titularidad y la
suplencia, algo irregular en sus apariciones, en un hombre de referencia absoluta en un club de sumo
prestigio como lo es el Valencia, que sueña con construir un futuro triunfal junto a Carlos Soler.
