La IA, la transición energética y el almacenamiento como oportunidad estructural
SempreValencia/ @semvalencia
La firma especializada en inversión energética Crowmie celebró un encuentro con periodistas, y al que acudimos desde SempreValencia, en sus oficinas de València para presentar su visión sobre el futuro de la inversión en infraestructura energética y el impacto que tendrán la inteligencia artificial, la electrificación y el almacenamiento energético en la próxima década.
Durante la jornada, la compañía defendió que los activos energéticos reales se convertirán en una de las categorías clave para el inversor particular, en un contexto marcado por el aumento de la demanda eléctrica mundial y la necesidad de acelerar la transición energética.
La energía como activo estratégico para el inversor particular

El encuentro estuvo liderado por Fernando Dávila, CEO y cofundador de la firma, quien explicó que Crowmie nació con el objetivo de democratizar el acceso a infraestructuras energéticas que tradicionalmente habían estado reservadas a grandes fondos y patrimonios institucionales.
“La energía no es una tendencia. Es la base sobre la que se va a construir buena parte del crecimiento económico de los próximos años”, señaló Dávila.
La compañía sostiene que el inversor particular sigue teniendo una fuerte exposición a productos tradicionales como renta fija o renta variable, mientras que los grandes inversores ya incorporan de forma creciente infraestructuras y activos alternativos en sus carteras.
Más de 25 millones en activos energéticos reales
Actualmente, Crowmie gestiona más de 25 millones de euros en activos energéticos reales y cuenta con más de 1.300 inversores activos repartidos en 35 países.
La firma trabaja principalmente con dos tipos de activos:
- proyectos fotovoltaicos de autoconsumo industrial
- sistemas de almacenamiento energético con baterías (BESS)
En el caso de la energía solar, el modelo se basa en contratos de largo plazo mediante PPA y renting energético. Por otro lado, el almacenamiento BESS se orienta al arbitraje energético, servicios de red y capacidad firme.
Además, la compañía destacó su filosofía de “skin in the game”, coinvirtiendo junto a sus propios clientes en cada uno de los proyectos desarrollados.
Inteligencia artificial y centros de datos: el nuevo reto energético
Uno de los aspectos centrales de la presentación fue el impacto de la inteligencia artificial sobre el consumo eléctrico global.
Según explicó la compañía, el crecimiento de los centros de datos y las cargas vinculadas a la IA provocará un fuerte incremento de la demanda energética en los próximos años. Las previsiones apuntan a que el consumo eléctrico de los data centers podría duplicarse antes de 2030.
Crowmie considera que este contexto convierte al almacenamiento energético en una de las grandes oportunidades estructurales del sector.
La firma recordó además que la inversión global en transición energética alcanzó los 2,3 billones de dólares en 2025 y que la Unión Europea necesitará movilizar cerca de 660.000 millones de euros anuales hasta 2030 para financiar sus objetivos climáticos y energéticos.
Expansión internacional y pipeline de 500 MW
Durante el encuentro, Crowmie también presentó sus planes de crecimiento en Europa occidental.
La empresa mantiene actualmente actividad en España y Alemania y dispone de un pipeline activo de 500 MW en proyectos en fase de análisis, estructuración o financiación.
La compañía trabaja junto a más de 40 partners estratégicos entre desarrolladores, ingenierías y operadores energéticos con el objetivo de garantizar nuevas oportunidades tanto en fotovoltaica como en almacenamiento energético.
Un modelo basado en el acompañamiento al inversor
Más allá del producto financiero, Crowmie quiso poner el foco en la relación directa con el inversor mediante asesorías personalizadas, webinars económicos, eventos exclusivos y sesiones de seguimiento de proyectos.
Según la compañía, el 90% de sus inversores vuelve a invertir y amplía su ticket en menos de seis meses, un dato que consideran clave para medir la confianza en el modelo.
Con este encuentro celebrado en València, Crowmie refuerza además su estrategia de posicionamiento institucional y abre el debate sobre el papel del capital privado en la financiación de la transición energética europea.
