Valencia Basket firma una remontada épica en Tel Aviv (99-104) y suma su 17ª victoria en la EuroLeague

Los taronja se imponen en Israel en un partido intenso y en el que fueron de menos a más

SempreValencia/ @semvalencia

Pedro Martínez tuvo que remar contracorriente durante muchos minutos en la pista del Hapoel IBI Tel Aviv, levantó trece puntos de desventaja, forzó la prórroga cuando el triunfo se escapó en el último tiro del tiempo reglamentario y terminó imponiéndose por 99-104 en un ejercicio de carácter, talento y fe competitiva. Una victoria de peso. La decimoséptima en la competición continental.

Un buen inicio que se torció en el segundo cuarto

Pedro Martínez apostó de inicio por Darius Thompson, Jean Montero, Kameron Taylor, Jaime Pradilla y Nate Reuvers. El arranque fue sólido. Thompson marcó el ritmo, Sako aportó energía interior y el Valencia Basket dominó durante buena parte del primer cuarto, cerrándolo con una ligera ventaja (21-24). Pero el segundo periodo cambió el guion.

La defensa israelí cerró la pintura, el acierto exterior desapareció y el Hapoel encontró en Blakeney su principal argumento ofensivo. El escolta local encendió el perímetro y lideró un parcial demoledor. Los taronja encajaron un 14-2 que rompió el equilibrio del partido y, pese a los intentos de Montero y Reuvers por frenar la sangría, el equipo se marchó al descanso trece abajo (49-36). El partido exigía algo más que táctica: pedía carácter.

Reuvers sostiene, Montero cree

Montero volvió a brillar/ Fotos: Getty Images

El tercer cuarto arrancó con un triple de Reuvers, que asumió galones y mantuvo a los valencianos con vida. Sin embargo, cada intento de acercamiento encontraba respuesta en las individualidades del Hapoel. El intercambio de golpes no beneficiaba al Valencia, que necesitaba bajar el ritmo y subir el nivel defensivo. Cuando lo consiguió, empezó la reacción.

Un parcial liderado por Montero, De Larrea y Sako redujo la diferencia por debajo de la decena. Pero, otra vez, apareció Blakeney para sostener a los suyos. El último cuarto arrancaba con 73-61 y mucho por remar.

El último acto: orgullo taronja

El Valencia Basket apretó atrás. Thompson clavó un triple. Taylor voló para taponar. Pradilla corrió la transición. Y Jean Montero empezó a dominar el partido.

El dominicano asumió cada posesión importante. Sacó faltas, anotó desde media distancia, penetró, lanzó desde el triple. A falta de dos minutos y medio, clavó el tiro que empataba el encuentro a 88.

El Hapoel tuvo dos oportunidades. No anotó. Reuvers puso por delante a los taronja tras muchos minutos a remolque. Pero Blakeney volvió a empatar dentro del último minuto. Montero tuvo el tiro para ganar sobre la bocina. No entró. Prórroga.

Montero decide

En el tiempo extra emergió el talento sin miedo. Montero abrió con bandeja. Respondió con triple. Se inventó un 2+1 antológico cuando el partido quemaba.

Thompson añadió un triple clave. Taylor firmó un tapón monumental. Y cuando el Hapoel intentó aferrarse al encuentro, el Valencia Basket fue más frío, más sólido y más equipo. El 99-104 final certificó una remontada trabajada desde la defensa y culminada con personalidad.

Pedro Martínez: “El carácter de Montero fue decisivo”

Tras el partido, el técnico taronja analizó el triunfo:

“Debemos hablar del segundo cuarto, en el que dejamos de jugar buen baloncesto y cometimos demasiadas pérdidas. Hapoel es un gran equipo y nos cogió ventaja. Pero cuando recuperamos el ritmo sabíamos que tendríamos opciones. El carácter de los jugadores, especialmente el de Jean Montero, fue clave”.

El entrenador reconoció el desgaste defensivo de ambos equipos en el tramo final y destacó el mérito colectivo de una victoria que refuerza la identidad competitiva del grupo.

Un triunfo de equipo

Más allá de los números —determinantes los puntos y la personalidad de Montero—, el triunfo habla de algo más profundo: resiliencia. De no bajar los brazos cuando el partido se escapa. De creer cuando el rival golpea. De competir hasta el último suspiro.

Valencia Basket volvió a demostrar que en Europa nadie le regala nada, pero tampoco se lo quita sin pelearlo.

Y cuando el partido ardía, el equipo taronja no se quemó. Se hizo más fuerte.