El mundo del deporte despide con emoción a Manuel Cárceles Artesero, el hincha más famoso del fútbol español, fallecido este jueves a los 76 años.
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La ciudad de València y el fútbol español están de luto por el fallecimiento de Manuel Cárceles Artesero, conocido por todos como Manolo ‘El del Bombo’, a los 76 años. Hincha incondicional del Valencia CF y de la Selección Española, su figura traspasó generaciones y fronteras, convirtiéndose en un emblema del deporte nacional.
El Valencia CF y Valencia Basket, entre los muchos que lamentan su pérdida
El Valencia CF ha sido una de las primeras entidades en pronunciarse:
“Lamentamos profundamente la pérdida de Manolo ‘El del Bombo’. Siempre estarás en nuestro recuerdo. DEP”.
El Valencia Basket también mostró su pesar: “Todo un símbolo del deporte y de nuestra ciudad. Un abrazo muy grande desde la familia taronja a su familia y a la familia del Valencia CF”.
Reacciones institucionales
La alcaldesa de València, María José Catalá, destacó su impacto y cariño popular: “Sabías que era un partido importante para ‘La Roja’ cuando el bombo de Manolo recorría kilómetros. El mejor animador eligió Valencia como su casa. Desde Mestalla para el mundo”.
El presidente de la Diputación, Vicente Mompó, también expresó su tristeza: “La última vez que sonó su bombo fue en Mestalla, en el España-Países Bajos. Estoy convencido de que arriba seguirá animando a la Selección y al Valencia”.
Manolo será recordado por su presencia incansable en las gradas, siempre con su inseparable bombo, su camiseta de España y su amor infinito por el fútbol. Desde Mestalla hasta los grandes estadios del mundo, su figura fue sinónimo de pasión, lealtad y alegría.
40 años de pasión incondicional por la Selección Española
El aficionado más fiel de ‘La Roja’ se ganó el corazón de toda una nación con su bombo, su energía imparable y su amor por el fútbol.

Desde que comenzó su idilio con la Selección Española en el Mundial de 1982, Manolo ‘El del Bombo’ se convirtió en mucho más que un hincha. Fue la voz, el ritmo y el alma de la grada durante más de cuatro décadas. Su inseparable bombo retumbó en 10 Mundiales, 8 Eurocopas y en cada rincón donde jugara el combinado nacional.
Su presencia era sinónimo de esperanza y ánimo, sin importar si la Selección atravesaba momentos de gloria o de dificultad. Siempre estaba ahí: Manolo nunca fallaba.
Su último aliento de apoyo fue en Mestalla, donde animó incansablemente a España en el partido decisivo para alcanzar la final four de la UEFA Nations League. Aquel fue su adiós en vida, fiel a su estilo: cantando, alentando y emocionando a miles.
“Gracias, Manolo, por acompañarnos en las buenas y en las malas. Sabemos que seguirás haciendo retumbar nuestros corazones desde el cielo”.
