El restaurante de Lydia y Alkis Strimenos conmemora su décimo aniversario con un proyecto documental que rinde homenaje a las personas, los recuerdos y los vínculos que han dado forma a una década de hospitalidad mediterránea
SempreValencia/ @semvalencia
Kuzina celebra una década de historia en València de una forma tan especial como el propio proyecto que representan Lydia y Alkis Strimenos. El restaurante, referente de la auténtica cocina griega en la ciudad, conmemora su 10º aniversario con la edición de un álbum documental que recoge los momentos más importantes de su trayectoria personal y profesional, un recorrido que comenzó casi por casualidad y que hoy se ha convertido en una de las propuestas gastronómicas más consolidadas de la capital valenciana.
La iniciativa nace como una sorpresa de Lydia para Alkis y reúne fotografías familiares, imágenes inéditas, testimonios y recuerdos que documentan no solo la evolución del restaurante, sino también la historia de una pareja que decidió construir su vida lejos de su país de origen y encontró en València el lugar donde echar raíces.
Un álbum para descubrir la historia que hay detrás de Kuzina
El álbum ya puede consultarse por todos los clientes que visiten el restaurante. Basta con solicitarlo al equipo de sala para recorrer sus páginas mientras disfrutan de la experiencia gastronómica.
La celebración se completa con una pieza audiovisual que documenta el proceso de creación del libro y muestra el emotivo momento en el que Alkis recibe el álbum de manos de Lydia, un homenaje a todas las personas que han formado parte del proyecto durante estos diez años.
«Llevábamos tiempo queriendo editar un libro desde Kuzina, pero al revisar las fotografías nos dimos cuenta de que la verdadera historia estaba en las personas que han pasado por aquí durante esta década«, explica Lydia Strimenos, impulsora del proyecto.
Por su parte, Alkis reconoce que el regalo le permitió detenerse a mirar atrás:
«La hostelería te obliga muchas veces a pensar siempre en el siguiente servicio. Este álbum me recordó que durante estos diez años también hemos construido amistades, relaciones y una comunidad que forma parte de nuestra vida.»

Una historia de amor que comenzó lejos de Grecia
La historia de Kuzina comienza mucho antes de abrir sus puertas.
Lydia llegó a València desde Inglaterra para estudiar un curso Erasmus, mientras que Alkis aterrizó desde Kiato, una localidad griega situada en el istmo de Corinto, para realizar unas prácticas profesionales. Lo que debía ser una estancia temporal terminó convirtiéndose en el inicio de una vida compartida y, años después, en la creación de un restaurante que acercó la gastronomía griega auténtica a una ciudad donde apenas existían propuestas similares.
Durante estos diez años, Kuzina ha evolucionado sin perder la esencia con la que nació: una cocina profundamente ligada a las recetas familiares de Alkis y al concepto griego de hospitalidad.
Diez años llevando Grecia a la mesa
El álbum también repasa algunos de los momentos que han marcado la evolución del restaurante: la apertura del primer local en la calle Salvador, los viajes familiares a Grecia, las dos bodas que celebró la pareja —en Inglaterra y Grecia—, la llegada de sus dos hijas o los retos que supuso la pandemia.

Especial protagonismo tiene también la familia de Alkis, especialmente su madre, Eva, autora de muchas de las recetas tradicionales que hoy siguen formando parte de la carta de Kuzina.
Platos como la moussaka, la spanakopita o el pulpo con fava de Santorini continúan siendo algunos de los grandes emblemas de una cocina que ha sabido mantenerse fiel a sus raíces.
Una década contribuyendo a enriquecer la gastronomía valenciana

Cuando Kuzina abrió sus puertas hace diez años, la cocina griega era prácticamente desconocida en València. Lydia y Alkis apostaron por ofrecer una propuesta alejada de los tópicos, basada en la tradición familiar y en una hospitalidad que ha convertido el restaurante en un lugar donde muchos clientes se sienten como en casa.
Tras una década de crecimiento, Kuzina atraviesa uno de sus momentos de mayor consolidación, manteniendo intacta su identidad mientras continúa evolucionando junto a una ciudad cada vez más abierta a la gastronomía internacional.
Este álbum documental simboliza precisamente ese recorrido: el de un restaurante que nació de una historia de amor y que, diez años después, sigue escribiendo nuevos capítulos alrededor de una mesa.
