Casa Pescadores reúne a gastronomía y memoria del Cabanyal en una degustación dedicada a la clòtxina valenciana y al legado de Amparo Casaus.
Francisco Estellés/ @siskoestelles
Este jueves, varios periodistas especializados en gastronomía -entre ellos SempreValencia- participaron en una degustación centrada en las clòtxinas de Casa Pescadores, en una jornada marcada por el sabor del producto local y la memoria marinera de los Poblats Marítims.
El momento más especial del encuentro llegó con la intervención de Amparo Casaus, conocida popularmente como “Amparín”, considerada la última gran clochinera de los barrios marítimos de València. Cercana, enérgica y profundamente expresiva, compartió la historia de una tradición familiar ligada al mar y al cultivo de la clòtxina desde hace décadas.
Amparín es actualmente la principal proveedora de clòtxina de Casa Pescadores, un producto que forma parte de la carta del restaurante tanto en la zona de bar como en la parrilla. Los asistentes también pudieron conocer al chef Marcos Moreno, responsable de la cocina del local, que trabaja este producto tanto al vapor como a la brasa, ofreciendo género fresco de miércoles a domingo en servicios de comida y cena.
“Llevamos 70 años vendiendo de cara al público en el Canyamelar”, explicaba con orgullo. “Soy Amparín la clochinera”, añadía antes de dar paso a un vídeo en el que se mostraban las bateas donde su familia cultiva las clòtxinas.
Con emoción y nostalgia, relató cómo comenzó todo: “Mi Iaia empezó vendiendo en la escalera de la puerta de su casa, en la calle José Benlliure. Después, mis tíos consiguieron una batea y así hemos llegado hasta mí”.
Pese al entusiasmo con el que vive su profesión, Amparín reconocía también la dureza del oficio: “Ser clochinero es un trabajo incierto y muy duro, pero hemos llegado hasta aquí y estamos muy orgullosos”.
Muy querida en los Poblats Marítims, Amparín reivindicó el arraigo de este oficio al Puerto de València y al Cabanyal. “La gente me conoce como Amparo la clochinera”, señalaba emocionada. “Casi 80 años de historia dan para muchas anécdotas… No tengo quien continúe, aunque todavía me queda mucho por delante”, concluía antes de recibir una cerrada ovación.

Visita a las bateas
Por su parte, Marcos Moreno se desplazó personalmente hasta las bateas para conocer de primera mano todo el proceso de cultivo de la clòtxina, desde la recolección hasta la selección y manipulación del producto. La visita tuvo lugar en la batea número 2 del Puerto de València, explotada por Germans María.
Esta instalación flotante, ubicada en aguas protegidas del recinto portuario, mantiene un sistema tradicional de cuerdas sumergidas donde las clòtxinas crecen alimentándose de forma natural. Un modelo sostenible y respetuoso con el entorno marino que forma parte del histórico entramado de viveros del Grao de València y que sigue abasteciendo a la restauración local con un producto de temporada y máxima calidad.
Tras la presentación y un ágape en el que no podían faltar las clóxinas de Amparín, la comida dio paso a una larga sobremesa en la que Amparín siguió desvelando secretos, contando anécdotas y recreándose en una vida dedicada al cultivo de este bivalvo que este jueves dió a conocer, y a probar al privilegiado grupo de perioidistas y prescriptores gastronómicos.
