España 66-76 Estados Unidos: una derrota que sabe a orgullo y deja el bronce al alcance

La Selección española cae ante el gran coloso mundial después de competir hasta el último cuarto en un partido que se decidió por el físico y una diferencia abismal en los tiros libres; María Conde e Iyana Martín, con 17 puntos, lideran a un equipo que buscará este domingo ante Alemania una medalla histórica

SempreValencia/ @semvalencia

España se quedó a las puertas de la final del Mundial, pero se marchó de la pista con algo que en ocasiones vale casi tanto como una victoria: la certeza de haber mirado a Estados Unidos a los ojos y haberle obligado a sudar hasta el último cuarto. El 66-76 final no cuenta toda la historia de un partido que la Selección española tuvo durante muchos minutos bajo control y que solo terminó escapándose cuando el físico estadounidense y, sobre todo, la desproporción desde la línea de tiros libres acabaron inclinando la balanza.

Porque Estados Unidos lanzó 35 tiros libres por apenas 11 de España. Una diferencia demasiado grande en un partido de este nivel y que terminó pesando cuando las piernas empezaron a acusar el esfuerzo. Aun así, España no se rindió, compitió hasta el último balón y demostró que ha llegado a este Mundial no para completar el cuadro, sino para pelear por una medalla.

María Conde e Iyana Martín, ambas con 17 puntos, fueron las máximas anotadoras de una Selección que ahora tiene una nueva cita con la historia. Este domingo, a las 16:30 horas, España se jugará el bronce ante Alemania. Será otra batalla. Y después de lo visto ante Estados Unidos, nadie debería dar por perdida la posibilidad de subir al podio.

España sale sin complejos

Que España no iba a dejarse intimidar por el gigante estadounidense quedó claro desde las primeras posesiones. Tapón de Raquel Carrera, triple de Awa Fam, velocidad, criterio y acierto. 9-1 en apenas tres minutos. No era un espejismo.

España jugaba con la serenidad de quien sabe exactamente lo que quiere hacer. Defendía, movía el balón, encontraba tiros y, sobre todo, no se dejaba arrastrar por la velocidad que Estados Unidos acostumbra a imponer a sus rivales. Las estadounidenses no estaban cómodas.

La Selección española había conseguido algo complicado: hacer que Estados Unidos jugara a otro ritmo.

El problema apareció cuando las pérdidas comenzaron a acumularse. El físico de las estadounidenses fue imponiéndose poco a poco y el primer cuarto terminó con un 18-21 que no hacía justicia al extraordinario comienzo español.

Pero hubo un dato que ya entonces resultaba difícil de obviar: Estados Unidos había dispuesto de 21 tiros libres antes de que España lanzara siquiera uno. Una diferencia que condicionaba demasiado el encuentro.

Iyana manda y España resiste

El segundo cuarto comenzó con Estados Unidos intentando escaparse. El 18-25 amenazaba con abrir una brecha, pero España volvió a demostrar que no había llegado hasta allí para rendirse ante el primer golpe.

Iyana Martín tomó el mando. Awa Fam y Raquel Carrera cerraron el aro y, esta vez, España consiguió controlar mejor el rebote ofensivo estadounidense. Cazorla, Conde y Fam aportaron en ataque y el partido volvió a entrar en territorio español. El descanso llegó con un 36-39.

Conde pone a España por delante

El tercer cuarto fue probablemente el mejor ejemplo de lo que estaba siendo el partido. Tres triples en el arranque, dos de María Conde y uno de Iyana Martín, devolvieron a España al frente. 45-44 en el minuto 23.

Estados Unidos estaba incómoda y España jugaba mejor como equipo. La Selección encontraba soluciones colectivas mientras las estadounidenses buscaban apoyarse en su superioridad física.

Incluso Caitlin Clark, una de las grandes estrellas del baloncesto mundial, estaba prácticamente anulada.

Pero los pequeños detalles también cuentan en una semifinal de un Mundial. España comenzó a fallar algunas canastas aparentemente sencillas bajo el aro y Estados Unidos aprovechó cada oportunidad. El 49-56 del minuto 28 parecía abrir por fin una brecha peligrosa.

No fue así. España reaccionó. Y reaccionó como lo hacen los equipos que creen. Iyana volvió a asumir responsabilidad, llegaron dos tiros libres y la Selección consiguió cerrar el tercer cuarto ganando el parcial. El marcador reflejaba entonces una igualdad casi perfecta: 58-58.

Quedaban diez minutos. Y Estados Unidos, por primera vez en mucho tiempo, no podía sentirse superior.

El físico decide el partido

El último cuarto fue otra historia. Estados Unidos siguió encontrando visitas a la línea de tiros libres. España, en cambio, tenía que fabricar cada punto. Breanna Stewart asumió entonces el protagonismo que se espera de una de las grandes estrellas del baloncesto mundial y comenzó a cargar sobre sus hombros buena parte del ataque estadounidense.

Aun así, España siguió resistiendo. Awa Fam puso el 60-62 en el minuto 33 y la Selección continuaba dentro del partido. No había rendición. No había miedo. Pero las piernas ya no respondían igual y cada posesión comenzaba a costar un poco más.

Estados Unidos aprovechó esa superioridad física para abrir finalmente una distancia que España ya no pudo cerrar.

El 66-76 terminó apareciendo en el marcador.Diez puntos de diferencia. Demasiados para lo que realmente había sucedido durante los 40 minutos.

España había competido de tú a tú contra el gran dominador del baloncesto mundial. Había llegado a ponerse por delante, había igualado el partido a falta de diez minutos y había obligado a Estados Unidos a sacar sus mejores argumentos para sobrevivir.

Gustafson lucha por el balón en la pintura/ Fotos: FEB

El bronce espera

La final se escapó, pero el Mundial todavía guarda una última oportunidad para esta Selección. Alemania será el rival este domingo por la tarde después de caer con claridad ante Francia por 64-86 en la otra semifinal. Las alemanas llegan heridas y España llegará cansada, pero también convencida de que está ante una oportunidad que no aparece todos los días.

El partido por el bronce puede convertir a esta generación en parte de la historia del baloncesto español. Sería la cuarta medalla mundialista de España y el premio a un equipo que, una vez más, ha demostrado que puede competir contra cualquiera.

Ahora queda Alemania. Queda una medalla. Y queda una última oportunidad para demostrar que este equipo todavía tiene algo que decir.

Domingo, 16:30 horas. Alemania-España. El bronce espera.