El técnico del VCF Mestalla asume provisionalmente el banquillo del primer equipo tras la salida de Carlos Corberán y asegura que el vestuario está «responsabilizado, con hambre y con ganas» de reaccionar ante el Alavés
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Óscar Sánchez no ha tenido tiempo para preparar el aterrizaje. Apenas unas horas después de que el Valencia CF anunciara la salida de Carlos Corberán y la llegada de Braulio Vázquez como nuevo director deportivo, el entrenador del VCF Mestalla ha recibido la llamada que le colocaba al frente del primer equipo para afrontar el partido de este martes ante el Deportivo Alavés. Una situación extraordinaria que el técnico quiere afrontar con naturalidad, convencido de que el equipo necesita dejar atrás el ruido y centrarse en lo inmediato.
«Cuando trabajas en la Academia VCF puedes evolucionar y, ahora, en una circunstancia donde se me ha requerido la presencia con el primer equipo, pues a ayudar donde toque», ha explicado Óscar Sánchez en su comparecencia ante los medios. Su mensaje no transmite vértigo, sino responsabilidad. «La responsabilidad la tengo igual estando en el VCF Mestalla como con el primer equipo porque me tomo la vida así, siempre al máximo», ha añadido.
El nuevo técnico provisional del Valencia sabe que recibe un vestuario golpeado por los resultados. El equipo llega a Vitoria después de un inicio de campeonato especialmente complicado y con la necesidad urgente de recuperar confianza. Pero Sánchez considera que el problema no se encuentra únicamente en cuestiones futbolísticas. «Cuando vienes de perder partidos, además de aspectos técnico-tácticos es más a nivel emocional», ha reconocido.
Y ahí está precisamente una de sus primeras tareas: recuperar el ánimo de un grupo que, según asegura, conserva la capacidad para reaccionar. «Hay un buen equipo, buenos chicos que he visto con ganas de revertir la situación. Son buenos y son capaces de hacerlo, como lo han hecho otras veces», ha señalado.
Braulio Vázquez le entrega el mando para Vitoria
La situación se precipitó después del último partido del VCF Mestalla. Sánchez ha relatado que fue entonces cuando recibió la llamada de Braulio Vázquez para comunicarle que debía hacerse cargo del primer equipo y viajar a Vitoria. Sin apenas margen para modificar demasiadas cosas, su filosofía pasa por concentrarse exclusivamente en el presente.
«Mi idea y la del Club es afrontar, entrenar hoy y afrontar el partido de mañana. Mi filosofía es pensar en el hoy, en lo inmediato», ha explicado.
Ese planteamiento también se ha trasladado al vestuario. Óscar Sánchez reconoce que existe tristeza por los resultados, pero asegura haber encontrado un grupo receptivo y dispuesto a dar un paso adelante. «Los veo muy responsabilizados, con hambre y con ganas de mañana», ha afirmado.

El entrenador quiere convertir esa energía en un cambio de ánimo que también llegue a la grada. «Estoy convencido de que lo vamos a hacer. Tengo mucha ilusión y voy a transmitírsela», ha asegurado antes de lanzar una idea especialmente significativa en un momento de máxima presión: «En un deporte pasional como el fútbol depende de nosotros que cambie el ánimo de la gente y en eso estamos».
La Academia vuelve a llamar a la puerta
La presencia de Óscar Sánchez en el banquillo abre también la puerta a los futbolistas de la Academia VCF. El entrenador ha dejado claro que la edad no será un impedimento a la hora de valorar a los jugadores, aunque ha querido subrayar que los procesos de formación deben respetarse.
«Todos cuentan igual. Los que me conocen saben que no miro la edad», ha explicado. Habrá jugadores de la Academia entre los convocados para el partido de Vitoria, aunque Sánchez insiste en que su posible debut debe producirse en las condiciones adecuadas.
«Están preparados, sabiendo que no hay que acelerar procesos. Hay que intentar que cuando debuten sea de una manera sólida, no solo para un día», ha señalado.
Es una declaración que conecta directamente con una de las señas de identidad del trabajo en la Academia: ofrecer oportunidades al talento joven, pero sin convertirlas en soluciones de emergencia. En un momento en el que el primer equipo necesita respuestas, Sánchez quiere que los jóvenes que den el salto estén preparados para competir de verdad.
«Hay que implementar lo que se ha hecho bien y darle nuestro sello»
Óscar Sánchez no pretende romper de golpe con todo lo anterior. Al contrario, reconoce el trabajo realizado por Carlos Corberán y su cuerpo técnico y apuesta por aprovechar aquello que ya funciona para introducir sus propias ideas.
«El cuerpo técnico anterior tenía muy trabajado al equipo, Corberán siempre se ha preocupado por el filial y siempre ha sido el primero en preocuparse por el VCF Mestalla», ha destacado.
A partir de ahí, su intención es añadir su propia identidad. «Ahora, hay que implementar las cosas que se han hecho bien y darle nuestro sello», ha explicado.
Ese sello pasa por un Valencia valiente, protagonista y capaz de competir desde la intensidad. «Intento que los equipos tengan muy marcado a lo que jugamos. Quiero que el equipo sea valiente, ir a por el rival, que suframos juntos y ataquemos haciendo daño, que le metan pasión e ilusión», ha resumido.
No parece, por tanto, que Sánchez quiera convertir su debut en una cuestión exclusivamente defensiva o de supervivencia. Su intención es que el Valencia salga a Vitoria a competir desde su propia identidad y que el fútbol vuelva a ser un elemento capaz de generar confianza.
«El equipo tiene potencial, hay capacidad de sobra para hacer las cosas bien, solo hay que ayudarles a que saquen todo su potencial», ha defendido.
Confianza, fe y un paso hacia delante
La cuestión mental vuelve a aparecer como uno de los grandes focos de la previa. El Valencia llega a este partido necesitado de una victoria, pero también de recuperar la sensación de que puede competir y ganar. Sánchez apuesta por un mensaje sencillo y directo.
«Siendo claro, natural y asumiendo la situación y de que hay que dar un paso hacia delante», ha explicado al referirse al aspecto psicológico. «El equipo tiene que tener confianza, fe, competir, hacer bien las cosas y hay capacidad para hacer un gran partido y ganar».
Vitoria aparece así como la primera oportunidad para comprobar si el cambio de entrenador puede provocar una reacción inmediata. El Alavés espera a un Valencia que necesita recuperar puntos, pero también recuperar sensaciones después de una semana que ha cambiado por completo el escenario del club.
Óscar Sánchez sabe que el reto es enorme, pero no quiere refugiarse en las circunstancias. «El equipo está capacitado para competir en Vitoria, se lo vamos a poner difícil», ha afirmado.
Y ha dejado claro cómo quiere que sea ese Valencia: «Vamos a hacer un buen partido, estoy seguro, con energía. Desde nuestra identidad, nuestra manera de ver el juego y querer ser protagonistas, junto con nuestras fortalezas, afrontaremos el partido».
Será su primer examen al frente del primer equipo. Un examen inesperado, urgente y con el Valencia necesitado de una reacción inmediata. Óscar Sánchez llega desde la Academia para apagar un incendio, pero también con la oportunidad de recordar que en Paterna hay futbolistas, entrenadores e identidad. Ahora toca demostrarlo sobre el césped.
