El técnico valenciano pone fin a 629 días al frente del Valencia CF con un mensaje de agradecimiento a la afición, la plantilla, los trabajadores del club y la propiedad: «Mi corazón siempre estará en este club»
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Carlos Corberán ya es historia del Valencia CF. El técnico valenciano ha querido despedirse públicamente de la entidad después de que el club anunciara su destitución tras 629 días al frente del primer equipo y 72 partidos dirigidos. Lo ha hecho con un mensaje profundamente personal, en el que las palabras de agradecimiento pesan tanto como la tristeza por abandonar el banquillo del equipo de su tierra.
«Gracias de corazón. Sólo tengo palabras de gratitud por todo lo que he vivido en estos 629 días al frente del Valencia CF. No es un adiós cualquiera. Me despido de una historia y de un sentimiento», comienza el técnico, consciente de que su salida no es una más dentro de su carrera profesional. Corberán llegó al Valencia en diciembre de 2024 y, desde entonces, ha vivido una de las etapas más intensas y complicadas de la historia reciente del club.
El entrenador ha querido reservar el primer capítulo de su despedida para la afición, a la que considera «el mayor patrimonio que tiene y siempre tendrá este club». Un reconocimiento especialmente significativo después de unos últimos días marcados por la frustración, los malos resultados y la enorme presión que se había instalado alrededor del equipo.
«Siempre han estado a nuestro lado y, aunque las cosas a veces no salieron, su exigencia nos obligaba a superarnos por ser mejores cada día», señala Corberán, que admite que la pasión y la exigencia del valencianismo forman parte de una experiencia que no olvidará. «Vuestra pasión, exigencia y sentimiento es algo que nunca olvidaré», añade.
Su mensaje también tiene palabras para los futbolistas que estuvieron a sus órdenes durante estos 72 encuentros. Corberán agradece a toda la plantilla «el esfuerzo, profesionalidad y trabajo diario» y recuerda los momentos difíciles compartidos, reivindicando las ganas de mejorar y de defender el escudo del Valencia CF.
«Hemos vivido juntos momentos difíciles, pero siempre he valorado vuestras ganas de mejorar y de defender el escudo del Valencia», afirma el entrenador, que durante su etapa en Mestalla tuvo que afrontar una enorme presión deportiva y una plantilla sometida a continuos cambios y dificultades.
El técnico tampoco se olvida de los trabajadores del club que permanecen lejos de los focos. «Gracias también a todos los empleados del club, que desde el primer día hicieron mi trabajo mucho más fácil», señala antes de dedicar unas palabras a «toda esa gente anónima que no está en la primera línea, pero que sin ellos nuestro trabajo no saldría adelante».
Un agradecimiento especial a la propiedad
El último agradecimiento de Corberán está dirigido a la propiedad del Valencia CF y, especialmente, a su presidente Kiat Lim, por haber depositado su confianza en él y haberle permitido cumplir uno de los grandes sueños de su carrera: entrenar al equipo de su tierra.
«Gracias a la propiedad, encabezada por su presidente Kiat Lim, por haber confiado en mí este proyecto y darme la oportunidad de entrenar al equipo de mi tierra», escribe.
Corberán abandona el Valencia después de 72 partidos oficiales, una cifra que pone punto final a una etapa que comenzó en una situación deportiva especialmente delicada y que tuvo momentos de recuperación y esperanza antes de desembocar en la crisis de este inicio de temporada.
«Después de 72 partidos dirigidos, me quedo con todos los buenos momentos vividos», afirma el técnico, que reivindica el esfuerzo realizado durante estos casi dos años. «He intentado dar siempre lo mejor de mí y sólo puedo desearle al Valencia CF la mejor de las suertes tanto en el presente como en el futuro».
Pero la despedida termina donde, probablemente, comenzó todo para Corberán: en el sentimiento de pertenencia a un club que siempre ha sentido como propio.
«Mi corazón siempre estará en este club. El Valencia siempre estará en mi vida».
Y una última frase, la que resume mejor que ninguna otra lo que ha significado para él sentarse en el banquillo de Mestalla:
«Amunt Valencia!»

