El dúo valenciano abre excepcionalmente un piso que llevaba más de quince años cerrado con ‘Una casa sin luz’, una intervención efímera que conecta la memoria de sus antiguos vecinos con el arte contemporáneo y anticipa el futuro uso cultural del inmueble
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La memoria de la Finca Roja vuelve a cobrar vida a través del arte. El dúo valenciano PichiAvo ha convertido una vivienda de este emblemático edificio de València, cerrada durante más de quince años y sin suministro eléctrico, en el escenario de Una casa sin luz, una intervención artística efímera que propone un recorrido por la historia del inmueble y las vivencias de quienes lo habitaron.
La experiencia, celebrada el 29 de octubre, ha reunido pintura, escultura, sonido, gastronomía y participación colectiva en un espacio iluminado exclusivamente por velas. La apertura excepcional del piso ha servido también para presentar Metaxis, la nueva colección de velas escultóricas creada por PichiAvo en colaboración con la firma Cerabella.
La iniciativa tiene, además, una dimensión de futuro. Los artistas han adquirido la vivienda con la intención de convertirla, una vez reformada, en un espacio dedicado al arte y la cultura, con actividades, encuentros, proyectos creativos y residencias artísticas. Antes de iniciar esa transformación, han querido recuperar y poner en valor la memoria del lugar.
Las historias de los vecinos como hilo conductor
Con el comisariado de Carla Jaria, de PONT, Una casa sin luz toma como punto de partida la publicación Memorias de la Finca Roja, construida a partir de los testimonios de los vecinos del edificio. Los juegos infantiles, los encuentros en el jardín, los cuidados entre familias y los recuerdos de la guerra sirven de inspiración para una exposición distribuida por las diferentes habitaciones.
La propuesta establece un diálogo entre esas historias y el universo creativo de PichiAvo, caracterizado por la combinación de referencias al arte clásico y la mitología grecorromana con el lenguaje del graffiti y el arte urbano.
Las obras, procedentes de distintas etapas de la trayectoria del dúo, conviven con los elementos originales de la vivienda: carpinterías, pavimentos hidráulicos, techos y superficies que conservan las huellas del paso del tiempo. El resultado es un recorrido en el que la arquitectura doméstica deja de ser un mero contenedor para convertirse también en parte de la intervención.
Los recuerdos de los niños que jugaban en las calles del entorno conectan con los comienzos de PichiAvo en el graffiti y con sus primeras creaciones sobre carteles recuperados del espacio urbano. Otras estancias profundizan en la relación entre memoria, materia y deterioro a través de obras vinculadas a Diaspasis, una línea de investigación en la que los artistas fragmentan sus propias creaciones sobre placas de yeso para explorar la ausencia, la conservación y la transformación de las imágenes.

La mitología también encuentra su lugar en la vivienda. La figura de Medusa, habitual en el imaginario del dúo, incorpora una nueva lectura relacionada con la petrificación, el paso del tiempo y las huellas que permanecen en los edificios.
Una casa que conserva la memoria de la guerra y la vida vecinal
Uno de los espacios más significativos del recorrido está dedicado a la dimensión comunitaria de la Finca Roja. Una pieza sonora creada por los artistas combina sonidos cotidianos, como los juegos de los niños y el canto de los pájaros del jardín, con la irrupción de una sirena que evoca los avisos de bombardeo durante la guerra.
La instalación conecta los recuerdos individuales con una historia compartida y pone el foco en la importancia de la solidaridad vecinal, los cuidados y los espacios comunes. También hay lugar para recordar la diversidad de personas y oficios que han dado vida al edificio, desde artistas y músicos hasta otros perfiles creativos.
La intervención culmina con una acción participativa en la que los asistentes pueden dejar inscripciones y deseos sobre una superficie al fresco. El gesto remite a las huellas escritas que se conservan en Pompeya y enlaza con uno de los intereses recurrentes de PichiAvo: tender puentes entre las formas de expresión de la Antigüedad y los lenguajes contemporáneos.
De esta manera, los visitantes no solo descubren las historias de quienes habitaron la vivienda, sino que incorporan sus propios testimonios a la memoria del espacio.
Metaxis: velas escultóricas para iluminar el arte
La luz es uno de los elementos centrales de la propuesta. Al tratarse de una vivienda sin suministro eléctrico, las velas se convierten en una herramienta imprescindible para recorrer las habitaciones y descubrir las obras, los volúmenes y las texturas de la casa.

Este contexto es el elegido para presentar Metaxis, la colección de velas escultóricas desarrollada por PichiAvo junto a Cerabella. Las piezas trasladan a la cera el lenguaje artístico del dúo, en el que conviven la inspiración clásica y la expresión contemporánea, y suman el conocimiento artesanal de la firma especializada.
La colección no funciona únicamente como un producto presentado al público, sino que se integra en la propia intervención. La llama ilumina las obras y las huellas arquitectónicas de la vivienda, al tiempo que recupera la dimensión doméstica y simbólica de la luz como elemento de reunión.
La Finca Roja, un icono arquitectónico de València
La elección de este inmueble no es casual. Proyectada por el arquitecto Enrique Viedma entre 1929 y 1930, la Finca Roja constituye uno de los conjuntos residenciales más singulares de València. Sus 378 viviendas se organizan alrededor de un gran patio ajardinado concebido como espacio de convivencia y encuentro entre vecinos.
Su característico ladrillo rojo, la cerámica vidriada y los torreones reflejan influencias de la Escuela de Ámsterdam y de la arquitectura residencial vienesa de principios del siglo XX. Promovido por la Caja de Previsión Social del Reino de Valencia, el conjunto incorporó criterios de higiene, confort y modernidad a la vivienda, otorgando un papel fundamental a los espacios compartidos.
Precisamente esa dimensión colectiva es la que conecta la historia del edificio con la intervención de PichiAvo. La vivienda se convierte así en un punto de partida para reflexionar sobre la memoria de un lugar y sobre las personas que han contribuido a construir su identidad.
PichiAvo: del graffiti valenciano a la escena internacional
Formado por Álvaro y Avo, PichiAvo nació en 2007, después de que ambos artistas se conocieran en la escena del graffiti valenciano. Con formación en Bellas Artes y Diseño, han desarrollado un lenguaje propio en el que las referencias a la escultura clásica y la mitología conviven con el color, la escritura y los códigos del arte urbano.
Su trayectoria incluye intervenciones en espacios internacionales como Wynwood Walls y el Hard Rock Stadium de Miami, así como el Houston Bowery Wall de Nueva York. En 2019 realizaron una escultura monumental de 26 metros para las Fallas de València y un gran mural en Oporto junto al artista portugués Vhils. En 2024 desarrollaron dos proyectos vinculados a los Juegos Olímpicos de París y publicaron Our Odyssey, su primera antología.
Su investigación artística también ha evolucionado hacia nuevos materiales y procesos. Proyectos como Lefkos, Diaspasis y Chromata exploran las capas de pintura, la percepción, la fragmentación y aquello que permanece oculto bajo las superficies.
Con Una casa sin luz, PichiAvo lleva esa investigación a un espacio cargado de historia y abre una nueva etapa en su relación con València. La futura reforma de la vivienda dará paso a un proyecto cultural que aspira a mantener vivo el vínculo entre arte, memoria y comunidad.
La intervención, producida por PichiAvo y comisariada por Carla Jaria (PONT), cuenta con la colaboración de Cerabella, Mahou y Liturgia.art.
