La banda venezolana convierte el recinto valenciano en una gran fiesta durante cerca de tres horas, en la única parada en Valencia de su gira ‘¿Dónde Está el After? World Tour’
SempreValencia/ @semvalencia
El Roig Arena se convirtió este domingo en una auténtica fiesta latina con la llegada de Rawayana, una de las formaciones más destacadas de la nueva escena musical latinoamericana. Más de 10.000 personas llenaron el recinto valenciano para disfrutar de un concierto de cerca de tres horas en el que el baile, los ritmos caribeños y las canciones más conocidas de la banda venezolana fueron los grandes protagonistas.
La actuación, única parada en Valencia de la gira ‘¿Dónde Está el After? World Tour’, confirmó la capacidad de Rawayana para conectar con un público entregado desde los primeros compases. Una propuesta musical que combina reggae, pop, soul y ritmos caribeños y que la propia formación define como ‘trippy pop’.
El concepto del espectáculo gira precisamente alrededor del ‘after’: esa fiesta que continúa cuando parece que la noche debería haber terminado. Una idea trasladada al escenario a través de una cuidada propuesta visual y un repertorio pensado para mantener la energía durante toda la actuación.
Rawayana convierte el Roig Arena en una gran fiesta
La noche comenzó con la salida al escenario de Abeja, Tony y Fofo, antes de que la aparición de Beto Montenegro provocara la primera gran ovación de una grada que ya esperaba con ganas a la banda venezolana.
‘Soltero’, ‘Bienvenidos a la Tierra’ y ‘Dame Un Break’, canciones incluidas en su último trabajo discográfico, fueron las encargadas de abrir una actuación que rápidamente elevó la temperatura del recinto.
Rawayana no dio prácticamente tregua. El concierto fue avanzando entre diferentes ritmos y una sucesión de canciones que permitieron al público bailar y cantar durante buena parte de las tres horas de espectáculo.
La banda consiguió así trasladar a Valencia la esencia de su particular universo musical, en el que los sonidos latinoamericanos se mezclan con influencias del reggae, el soul y el pop.
‘Binikini’ y ‘Feriado’, dos de los grandes momentos de la noche
Uno de los momentos más celebrados llegó con ‘Binikini’, canción popularizada junto a Danny Ocean, que desató una de las grandes ovaciones de la noche.
Poco después llegó otro de los momentos destacados del concierto con ‘Feriado’, tema que permitió a Rawayana conquistar el Latin Grammy a Mejor Canción Pop y que fue coreado por miles de voces en el Roig Arena.
Los ritmos caribeños cobraron todavía más protagonismo con ‘Hora Loca’, antes de que la formación venezolana sorprendiera al público con un cambio de escenario.
Rawayana se acerca al público
La banda abandonó el escenario principal para trasladar parte del espectáculo a una segunda plataforma situada en el centro de la pista. El cambio permitió crear una atmósfera todavía más cercana y convirtió durante unos minutos la pista del Roig Arena en el epicentro de la fiesta.
Desde allí sonaron algunos de los temas más coreados de la noche, como ‘Conga’, ‘Bendito’, ‘Coronando’ y ‘Veneka’.

El público respondió cantando y bailando mientras Rawayana mantenía intacta la energía de un espectáculo concebido como una celebración colectiva.
Un final a la altura de una noche de fiesta
Para el tramo final, la banda venezolana regresó al escenario principal para afrontar la recta definitiva de un concierto que había mantenido al público en movimiento durante horas.
‘Amor de contrabando’, ‘Inglés en Miami’ y ‘Se vienen cositas’ fueron algunas de las canciones elegidas para poner el broche a una noche marcada por el baile y la conexión entre artistas y público.
Con cerca de tres horas de música, más de 10.000 espectadores y un Roig Arena convertido en una enorme pista de baile, Rawayana dejó en Valencia la demostración de por qué se ha consolidado como una de las formaciones con mayor proyección de la nueva música latinoamericana.
Su ‘trippy pop’ conquistó Valencia y convirtió el Roig Arena en el escenario perfecto para prolongar la fiesta. Porque, como propone la propia gira, cuando parece que todo ha terminado, todavía queda el after.

