El Barcelona convierte Mestalla en un escenario de impotencia ante un Valencia CF sin recursos, sin fútbol, sin reacción, y sin orgullo
Francisco Estellés/ @siskoestelles
Mestalla pierde la paciencia. El Valencia CF cayó 0-5 ante el FC Barcelona en una tarde que debería hacer saltar todas las alarmas en el club por la manera de perder. Sin recursos. Sin respuestas. Sin capacidad para competir. Sin reacción. Y, durante demasiados minutos, sin el orgullo necesario para vestir una camiseta que exige mucho más.
El Barcelona no necesitó siquiera jugar al límite para destrozar al Valencia. Le bastó con tener el balón, acelerar cuando quiso y aprovechar los innumerables espacios y errores que encontró delante. El conjunto azulgrana convirtió el partido en un monólogo y Mestalla terminó asistiendo, entre la indignación y la impotencia, a una auténtica exhibición de superioridad. El 0-5 fue el resultado final. Pero pudo haber sido peor. Mucho peor.
Mestalla ya estaba caliente antes de empezar
El partido comenzó con el ambiente que podía esperarse después de un arranque de temporada decepcionante. Silbidos. Protestas. Malestar con la propiedad. Malestar con el palco. Y también dudas sobre un equipo que llegaba al encuentro con apenas un punto de los nueve disputados y con demasiadas carencias a la vista.
Kiat Lim estaba en el palco. La presencia del máximo dirigente no hizo más que elevar la tensión. Mestalla habló desde antes de que rodara el balón. Y cuando comenzó el partido, el equipo tampoco ayudó a rebajar la temperatura.
Carlos Corberán apostó de nuevo por una línea de cinco, con Pepelu, Diakhaby y Arnau en el centro de la defensa, Maffeo y Jesús Vázquez en los carriles, Dieng, Ugrinic, Otorbi y Javi Guerra en la medular y Danjuma como referencia ofensiva.
Sobre el papel, una estructura diseñada para resistir. Sobre el césped, un equipo que apenas tardó unos minutos en demostrar que iba a sufrir muchísimo.
Lamine Yamal abre la herida
El Barcelona golpeó primero. Minuto 10. Lamine Yamal. 0-1. Fermín encontró al joven delantero, que resolvió con una delicada definición con el exterior ante Dimitrievski. Un gol de calidad. Pero también un gol que dejó al descubierto la fragilidad defensiva valencianista.
Dos minutos después, Lamine volvió a marcar, aunque la jugada quedó invalidada por fuera de juego tras la revisión. Mestalla aprovechó para dejar clara su postura: “¡Corberán, dimisión!”. La grada ya no escondía su enfado.
El Valencia intentó reaccionar y tuvo una buena oportunidad a balón parado. Danjuma estuvo cerca de encontrar el empate, pero fue un espejismo. Porque el Barcelona siguió mandando.
En el minuto 19, la Curva Nord hizo su entrada en el estadio después de la protesta protagonizada en los exteriores contra la propiedad. Y entonces Mestalla se convirtió en una sola voz: “¡Peter, vete ya!” El fútbol quedó durante unos segundos en segundo plano.Y no tardaría en volver a hacerlo.
Fermín hace el segundo y el Barça empieza a jugar a placer
En el minuto 22, otra vez Lamine Yamal. Otra vez superioridad. Otra vez el Valencia mirando. Fermín recibió y puso el 0-2. La sensación era ya preocupante porque el Barcelona encontraba espacios con una facilidad insultante.
Eric García tuvo que abandonar el terreno de juego después de un golpe en una acción defensiva y Koundé entró en su lugar. Pero el cambio no alteró absolutamente nada.
El dueño del partido seguía siendo el mismo. El Barcelona. El Valencia apenas aparecía. Hubo incluso una reclamación de penalti sobre Danjuma. El delantero cayó dentro del área después de un contacto con Rodrigo, pero ni el árbitro ni el VAR consideraron que hubiera infracción.
No había mucho más que contar en clave valencianista. Danjuma era prácticamente el único jugador capaz de generar alguna situación de peligro. Y eso también dice mucho del equipo.
Dimitrievski evita que el partido quede sentenciado antes del descanso
Mientras el Valencia intentaba sobrevivir, Dimitrievski mantenía con vida a su equipo. En el minuto 35 tuvo que intervenir ante un disparo de Lamine.
Y en el 39 protagonizó una de las mejores paradas de la noche. Fermín se marchó de varios defensores y su disparo acabó encontrando la respuesta del guardameta valencianista, que desvió con la punta de los dedos para mandar el balón al poste.
Era la imagen perfecta de lo que estaba sucediendo. Un equipo atacaba. El otro sobrevivía. El Barcelona tocaba, aceleraba, encontraba espacios y llegaba al área. El Valencia corría detrás del balón.
Los siete minutos de añadido de la primera mitad sirvieron para poco más que mantener el mismo guion. La grada protestaba, el Barcelona controlaba y el Valencia parecía esperar el descanso como quien espera que termine una pesadilla.
Danjuma todavía tuvo la mejor oportunidad valencianista del primer tiempo. Joan García respondió bien y mandó el balón a córner. Nada más. 0-2 al descanso. Y gracias.
Ni siquiera hubo reacción tras el descanso
La segunda parte comenzó con una nueva pitada. Y Corberán no movió el banquillo. El mensaje parecía claro: había que confiar en los mismos jugadores que acababan de ser superados durante 45 minutos.
Pero el problema no era únicamente táctico. Era de actitud. El Valencia salió al segundo tiempo sin transmitir la sensación de que podía cambiar el partido. En el minuto 47, Gordon tuvo el tercero después de otra transición liderada por Lamine Yamal.
Dos minutos después llegó lo inevitable. Minuto 49. Raphinha. 0-3. Otra pérdida en la salida del balón de Jesús Vázquez. Otra concesión. Otro castigo. Mestalla explotó. El Barcelona había convertido el partido en un entrenamiento con público.
Minuto 53. Corberán movió el banquillo. Gayà, Elliott y Tárrega entraron por Maffeo, Jesús Vázquez y Pepelu. Pero ya era demasiado tarde. Un minuto después, Rodrigo estrelló otro balón en el larguero.
Y en el 57, Dimitrievski volvió a ganar un mano a mano. El guardameta estaba evitando que la noche terminara convertida en algo todavía más escandaloso. Pero no podía hacerlo todo.
Córdoba y Sato también entraron al partido. Después, Hugo Duro.
Pero pese a los cambién, el problema es que el Valencia ya estaba completamente noqueado. El Barcelona, en cambio, seguía jugando.
Pedri pone el cuarto
La jugada fue otra demostración de la diferencia existente entre ambos equipos. Dani Olmo y Pedri combinaron con una facilidad insultante. Y Pedri terminó la acción. 0-4. Mestalla comenzó a vaciarse.
Los aficionados empezaban a abandonar sus localidades. No era difícil entenderlos. Habían visto suficiente. Incluso cuando Pedri fue sustituido por Gabriel Jesús, el centrocampista azulgrana recibió los aplausos de una parte de Mestalla y respondió agradeciendo el gesto. Mientras tanto, los jugadores del Valencia seguían intentando encontrar una salida que nunca apareció.
El quinto y la imagen de un equipo rendido
El quinto gol llegó en el tramo final. 0-5. Y para entonces la grada ya ofrecía una imagen desoladora. Asientos vacíos. Silbidos. Protestas. Indignación. Impotencia. Y la sensación de que el Valencia había dejado de competir mucho antes de que el árbitro señalara el final.
Cinco goles del Barcelona. Pero pudieron ser seis, siete… porque Dimitrievski evitó una goleada todavía mayor. Los palos también ayudaron. Y eso debería preocupar todavía más.
Porque el resultado fue contundente, pero el 0-5 no refleja completamente la superioridad del Barcelona.
¿Dónde está el orgullo del Valencia CF?
Esta es la pregunta que debería hacerse el Valencia CF después de esta noche. Perder contra el Barcelona puede entrar dentro de lo razonable. Perder 0-5 en Mestalla, después de ofrecer semejante imagen, no.
Porque el fútbol no siempre permite ganar. Pero sí exige competir.Exige correr. Exige luchar. Exige levantarse cuando el rival golpea.Exige defender el escudo. Y eso es precisamente lo que faltó. Recursos, fútbol y alternativas hay pocos. Pero el orgullo no cuesta dinero. Y esta bochornosa tarde tampoco apareció.
El Valencia necesita jugadores capaces de asumir responsabilidades, futbolistas que no se escondan cuando las cosas vienen mal dadas y una plantilla que entienda que jugar en Mestalla no puede convertirse en una sucesión de minutos de sufrimiento.
El problema es que las carencias del equipo ya no parecen circunstanciales. Son estructurales. Faltan efectivos. Faltan soluciones.Faltan alternativas. Y ahora empieza a faltar algo todavía más peligroso: la confianza.
Mestalla señala al palco y al banquillo
El pitido final estuvo acompañado de una monumental pitada. El mensaje de la afición volvió a ser inequívoco. Contra la propiedad. Contra la gestión deportiva. Contra el entrenador. Y contra unos jugadores que esta noche no estuvieron a la altura de Mestalla.
El Valencia CF queda tocado, muy tocado, después de un 0-5 que retrata todas sus miserias actuales. La temporada apenas comienza, pero las alarmas ya están encendidas.
Y mientras el Barcelona se marchó de Mestalla con una goleada que pudo ser todavía mayor, el Valencia se quedó frente a su propia realidad. Una realidad incómoda. Una realidad que ya no admite discursos.Porque esta vez no fue cuestión de mala suerte.
No fue cuestión de un detalle. No fue cuestión del árbitro. Fue cuestión de fútbol. Y también de actitud. Y la paciencia de Mestalla parece estar llegando a su límite.
Un punto de doce posibles. El Valencia es el colista de la categoría en la cuarta jornada de LaLiga. Otra temporada para la infamia.

FICHA TÉCNICA
0. VALENCIA CF: Dimitrievski, Maffeo (Tárrega, 54’), Arnau, Pepelu (Elliott, 54’), Diakhaby © (Iker Córdoba, 62’), Jesús Vázquez (Gayà, 54’), Dieng, Ugrinic, Otorbi (Hugo Duro, 76’), Javi Guerra (Ryunosuke, 62’) y Danjuma.
5. FC BARCELONA: Joan García, Cubarsí (Christensen, 62’), Gerard Martín, Eric (Kounde, 29’), X. Espart, Rodrigo (Bernal, 62’), Pedri (G. Jesús, 81’), Fermín (Olmo, 76’), Gordon (Adeyemi, 62’), Lamine Yamal y Raphinha ©.
GOLES: Lamine Yamal, 6’ (0-1); Fermín, 22’ (0-2); Raphinha, 50’ (0-3); Pedri, 79’ (0-4); Lamine Yamal, 85’ (0-5).
ÁRBITRO: Isidro Díaz de Mera (C. Castellano-manchego). Amonestó a Cubarsí, a Rodrigo, Fermín y Arnau.
VAR: Alejandro Muñiz (C. Gallego).
Partido de la Jornada 4 de LALIGA EA SPORTS, disputado en el Camp de Mestalla ante 47.319 espectadores.
