Kondogbia, Ferran, Parejo o Coquelin consiguen triunfar con sus clubes tras ser vendidos por el Valencia de Meriton en una temporada en la que los blanquinegres han luchado por la permanencia
F. Estelles/ @siskoestelles
Justicia poética en Polonia. Este miércoles Dani Parejo y Fancis Coquelin levantaron el título de la EuropaLeague liderando al Villarreal CF de Emery frente al todopoderoso Manchester United. Hace menos de un año el ex capitán del Valencia lloraba en su despedida por rabia y pena tras ser traspasado al conjunto groguet por un precio simbólico, y pocas fechas después de que Parejo renovara y declara amor eterno al Valencia. Meriton, con su venta, lo humilló. Lo mismo ocurrió con el medio centro francés que tan buen rendimiento dio al Valencia de Marcelino.
Pero en el futbol muchas veces se impone la justicia, y en este caso el destino le dio a Parejo y Coquelin aquello que Meriton les negó con la excusa de renovar a un equipo más joven… Puro eufemismo. Anoche las lágrimas de Dani Parejo eran de alegría, de corazón , y de satisfacción por haber empezado una nueva etapa en el club vecino, a apenas sesenta kilómetros de Mestalla, el Valencia y el club, como él mismo reconoció, de su vida.
Kondogbia y Ferran también son campeones
El caso de Parejo y Coquelin es el más inmediato, pero solo hay que mirar unos días atrás para ver como Geoffrey Kondogbia, tras ser traspasado al Atlético de Madrid se ha proclamado campeón de Liga con los colchoneros, y Ferran Torres, la perla de la cantera blanquinegra, y salir con un precio bajo para su proyección y potencial al Manchester City, se ha proclamado campeón de la Premier League inglesa, la Carabao Cup y este sábado podría convertirse en campeón de Europa si los ‘Cityzens’ levantan orejona de la Champions League.

Que Meriton está arrasando con el club centenario es una obviedad que se demuestra con cifras, solo hay que observar las clasificaciones desde que el club blanquinegre fuera vendido a Peter Lim. Sin proyecto deportivo, ni social, el Valencia CF cada vez se parece más al nuevo Mestalla de la Avenida de las Cortes Valencianas, un club que se descompone por la dejadez de sus propietarios y que pierde valor cada día que pasa.
El valencianismo se moviliza pero ve con resignación y pena como aquello que se vendió como la «transacción económica más importante en la historia del fútbol», hoy es un futuro cargado de preocupación en un club centenario, y tradicionalmente ganador, dirigido por empresarios donde además de no cumplir con sus obligaciones contraídas ni su palabra, además no tienen alma.
