El Valencia CF recibe este sábado (21:00h) al Real Madrid en un Mestalla que rozará el lleno en la última visita liguera del conjunto blanco al estadio valencianista. Los de Javier Aguirre llegan después de sumar su segunda victoria de la temporada en Elche, pero todavía no han conseguido ganar ante su afición. Un Madrid lanzado, con siete triunfos consecutivos
F. Estellés/ @siskoestelles
Más que tres puntos. El de este sábado en Mestalla es uno de esos partidos de toda la vida, de los nervios previos antes de que se juegue, de los de emoción pese a que los blanquinegres estén en horas bajas, muy bajas, ubicado en la zona de descenso. Pero con el poso histórico de la rivalidad de siempre…
El Valencia CF recibe al Real Madrid en una noche cargada de simbolismo, con la afición valencianista preparada para despedir como merece uno de los grandes clásicos del fútbol español en el que ha sido su hogar desde 1923. Será la última visita liguera del conjunto madridista al coliseo de la Avenida de Suecia, una circunstancia que convierte el encuentro en una cita especial para el valencianismo.
El Valencia necesita mucho más que una despedida bonita, porque necesita puntos, confianza y, sobre todo, demostrar que Mestalla puede volver a ser ese fortín que tantas veces ha marcado la diferencia.
La victoria del pasado fin de semana en el Martínez Valero frente al Elche CF ha supuesto una pequeña bocanada de aire fresco para los de Javier Aguirre. El segundo triunfo de la temporada en LaLiga ha permitido al equipo recuperar algo de confianza después de un comienzo muy complicado, aunque la clasificación sigue siendo una amenaza y el conjunto blanquinegro continúa instalado en la zona de descenso.
El dato que más preocupa es que el Valencia todavía no sabe lo que es ganar esta temporada en Mestalla. Las dos únicas alegrías ligueras han llegado lejos de casa, ante el Deportivo Alavés y el Elche. Una estadística difícil de digerir para una afición que, pese a los resultados, está respondiendo de manera extraordinaria y convirtiendo cada encuentro en casa en una demostración de fidelidad.
Ahora llega el Real Madrid. No parece precisamente el rival más indicado para romper una mala dinámica, aunque tampoco hay mejor escenario que una noche grande en Mestalla para reivindicarse.
Un Real Madrid lanzado y con Mourinho al mando
El conjunto blanco aterriza en València en uno de sus mejores momentos deportivos de la temporada. Los hombres de José Mourinho acumulan siete victorias consecutivas entre LaLiga y la Champions League, una racha que habla por sí sola del momento de confianza que atraviesa el equipo madridista.
Los triunfos ante Villarreal, Sevilla, Barcelona y Racing de Santander en la competición doméstica, unidos a los conseguidos frente a Roma, Leipzig y AEK de Atenas en Europa, han disparado las expectativas alrededor de un equipo que ha encontrado regularidad, pegada y solidez.
Los números también respaldan su candidatura. El Real Madrid suma 27 puntos después de once jornadas y ocupa la tercera posición de la clasificación. Además, llega a Mestalla después de imponerse al AEK de Atenas en Champions, en un calendario exigente que ha obligado a Mourinho a gestionar los esfuerzos de su plantilla.
Uno de los grandes argumentos ofensivos del conjunto blanco es Kylian Mbappé, que encadena seis partidos consecutivos viendo puerta y se ha convertido en una de las principales amenazas para cualquier defensa. El regreso de Tchouaméni y Arda Güler amplía, además, las posibilidades del técnico portugués, mientras que Vinicius no estará disponible al cumplir su último partido de sanción.
Pese a la evidente diferencia de dinámicas, Mourinho no quiere confianzas. El entrenador madridista conoce perfectamente la dificultad de visitar Mestalla y así lo dejó claro en su comparecencia previa.
«Es uno de los partidos más difíciles de toda la Liga», aseguró el técnico portugués, que también advirtió de que para ganar será necesario estar al máximo nivel. Mourinho quiso restar importancia a la racha de siete victorias consecutivas y centró toda su atención en el encuentro ante un Valencia que, según sus palabras, cuenta con un entrenador experimentado y que sabe perfectamente lo que quiere de sus equipos.
El preparador madridista también destacó que el Valencia ha dispuesto de toda la semana para preparar el encuentro, mientras que su equipo llega después del compromiso europeo en Atenas.
Aguirre pide un Mestalla que vuelva a dar miedo
En el vestuario valencianista son conscientes de la dificultad del desafío, pero Javier Aguirre no contempla salir al terreno de juego con complejos. El entrenador mexicano sabe que su equipo necesita dar un paso adelante y que una victoria ante el Real Madrid podría suponer mucho más que tres puntos en la clasificación.
En su comparecencia previa, Aguirre apeló al carácter competitivo de sus futbolistas y a la importancia de aprovechar el factor Mestalla.
«Jugar contra el Real Madrid motiva, no necesito invertir más tiempo en la motivación. Juegas contra un grande del mundo», explicó el técnico, que dejó claro que el Valencia no afrontará el partido pensando que el rival es favorito y que no hay posibilidades de ganar.
Eso sí, el entrenador blanquinegro reconoció que para superar al conjunto madridista será necesario firmar un encuentro prácticamente perfecto: «Se le gana haciendo un partido perfecto, que implica muchas cosas».
Aguirre también lanzó un mensaje directo a la grada, consciente de que el ambiente puede convertirse en un factor determinante: «Espero a un Mestalla que dé miedo, que apriete, que se anime con el equipo, pero tenemos que corresponderles en el campo».

El técnico mexicano también se refirió a la situación de Umar Sadiq, protagonista de la victoria en Elche, al que definió como un futbolista especial, de buen corazón y capaz de hacer cosas propias de un jugador grande. Su capacidad para generar peligro puede resultar fundamental ante una defensa madridista que exigirá máxima concentración.
Sobre Sato, Aguirre destacó sus cualidades con balón, aunque le reclamó mayor intensidad en las tareas defensivas. También elogió el talento y el potencial de Aaron Mayol, al que considera un futbolista con un futuro prometedor.
El entrenador valencianista no quiso desvelar todas sus cartas y reconoció que todavía tenía que resolver dos o tres situaciones de cara a la convocatoria y al planteamiento definitivo.
Una despedida de Mestalla con las gradas llenas
El partido tendrá también un componente sentimental que difícilmente pasará desapercibido. El Valencia CF y el Real Madrid protagonizarán su último enfrentamiento liguero en Mestalla antes del traslado al Nou Mestalla, previsto para el verano de 2027.

Un estadio que ha sido testigo de grandes noches europeas, títulos, remontadas, decepciones y algunos de los capítulos más importantes de la historia del valencianismo se prepara para vivir otra jornada de las que quedan grabadas en la memoria colectiva.
La respuesta de la afición está siendo, una vez más, extraordinaria. Las localidades llevan semanas prácticamente agotadas y todo apunta a que Mestalla presentará una de las mejores entradas de la temporada, con cerca de 48.000 espectadores. El ambiente será el de las grandes ocasiones.
El valencianismo quiere que el último duelo liguero ante el Real Madrid en su estadio tenga un desenlace diferente al de las últimas temporadas.
Los precedentes recientes no favorecen a los locales puessto que el conjunto blanco ha puntuado en sus tres últimas visitas ligueras a Mestalla, con dos victorias y un empate.
Pero si hay un escenario en el que el Valencia debe recuperar su orgullo competitivo, ese es Mestalla.
Mucho más que tres puntos
El Valencia necesita empezar a convertir su estadio en un aliado. La victoria en Elche ha servido para aliviar la presión, pero el equipo sigue obligado a reaccionar si quiere abandonar cuanto antes los puestos comprometidos de la clasificación.
El Real Madrid, por su parte, llega con la intención de sumar su octava victoria consecutiva y marcharse al parón de selecciones reforzando sus aspiraciones ligueras.
Dos equipos con dinámicas opuestas, dos entrenadores que se conocen y respetan y una afición que volverá a responder a la llamada de su equipo.
Este sábado no será una noche cualquiera. Mestalla quiere despedir al Real Madrid con una victoria, recuperar su condición de fortín y recordar que, cuando el valencianismo empuja unido, este estadio sigue siendo uno de los escenarios más incómodos del fútbol español.
Porque al Valencia le hacen falta puntos, pero también noches que devuelvan la ilusión. Y pocas oportunidades mejores que tumbar al Madrid de Mourinho en la última visita liguera del conjunto blanco al viejo Mestalla.
