‘Santa’ y ‘Dalt del més amunt’ se llevan los principales reconocimientos de la XVI edición de un festival que ha reunido a más de 5.600 espectadores y supera el 80% de ocupación
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La XVI edición de Russafa Escènica – Festival de Tardor ha cerrado sus puertas con un palmarés que pone el foco en algunas de las preocupaciones que atraviesan a las nuevas generaciones. El acceso a la vivienda, la precariedad, la gentrificación, la aporofobia o la salud mental aparecen en las dos propuestas reconocidas por el festival, que se ha celebrado del 16 al 27 de septiembre bajo el lema Sagrada i profana.
El X Premi de Dramatúrgia SGAE – Russafa Escènica ha recaído en Santa, una comedia musical de Ana Dayo y María Sáez, mientras que Dalt del més amunt, de Misèria i Companyia, ha obtenido el II Premi Llavor, otorgado por los programadores de artes escénicas asistentes al festival.
La edición se cierra además con más de 5.600 espectadores entre las propuestas escénicas y las actividades paralelas, y una ocupación global cercana al 82%.
‘Dalt del més amunt’: precariedad, vivienda y aporofobia sobre el escenario
El Premi Llavor ha distinguido a Dalt del més amunt, una propuesta de teatro físico de la compañía Misèria i Companyia que combina movimiento y diálogo para abordar cuestiones como la aporofobia, la precariedad, la gentrificación y las dificultades de acceso a la vivienda.
La obra está protagonizada, escrita y dirigida por Nara Pérez y Daniel Tormo, que también la interpretan, con la colaboración dramatúrgica de David Sánchez Pacheco.

La pieza presenta a una pareja de amigos que sufre un brote de sarna y utiliza esta situación como punto de partida para hablar de la necesidad de proximidad humana y de los obstáculos sociales y económicos que condicionan las relaciones y la vida cotidiana.
El jurado ha destacado el “gran dominio del cuerpo” de sus intérpretes y una mirada “crítica y a la vez irónica” sobre la necesidad humana de proximidad y las barreras sociales y económicas que se interponen. También ha valorado su trasfondo social y su capacidad para reflejar las inquietudes de una generación.
El premio es otorgado por los programadores de artes escénicas que acuden a Russafa Escènica para conocer a los jóvenes creadores y sus propuestas, representadas en espacios no convencionales del barrio de Russafa.
‘Santa’, premio a una comedia musical sobre salud mental
Dalt del més amunt también ha recibido una mención especial dentro del X Premi de Dramatúrgia SGAE – Russafa Escènica, cuyo premio principal ha sido para Santa.
La obra, una comedia musical escrita, dirigida e interpretada por Ana Dayo y María Sáez, parte de la inspiración del libro Instrucción de novicias para plantear la reacción de una joven que comienza a identificar similitudes entre su vida cotidiana y los sacrificios asociados a la vida conventual.
La propuesta aborda cuestiones como las reclusiones en espacios mínimos, las renuncias alimentarias y económicas o los rituales de sufrimiento, incorporando el lenguaje musical y el humor para acercarse también a la salud mental.
El jurado ha valorado la capacidad de la pieza para “indagar, desde el humor y la mirada crítica”, en las similitudes entre determinados comportamientos de las santas barrocas y algunas conductas presentes en la sociedad contemporánea.
La decisión ha tenido también en cuenta “la idoneidad de la propuesta para profundizar en sus planteamientos y crecer”.
Gracias a la colaboración entre Russafa Escènica y la Fundación SGAE, el premio incluye una dotación económica de 1.000 euros destinada al desarrollo dramatúrgico de la obra. El objetivo es ampliar su duración, actualmente de 30 minutos, hasta alcanzar un mínimo de 60.
Durante este proceso, el equipo contará con el asesoramiento del autor y director de escena Sergi Serrano. Los primeros resultados podrán verse en 2027, en una lectura dramatizada que tendrá lugar en la sede valenciana de la SGAE.
Más de 5.600 personas pasan por Russafa Escènica
El festival ha reunido en esta edición a más de 5.600 personas entre las representaciones y las actividades paralelas.
En las propuestas escénicas se ha registrado una ocupación cercana al 80%, mientras que los talleres, encuentros y otras actividades han alcanzado un 119% de ocupación, según los datos facilitados por la organización. En conjunto, la ocupación global se sitúa cerca del 82%.
El programa ha incluido 23 propuestas escénicas, entre espectáculos breves y de larga duración, además de 11 actividades paralelas.
Entre las novedades de esta edición se ha incorporado una visita guiada por el antiguo “Broadway valenciano” del primer tercio del siglo XX, situado en el barrio de Russafa, así como una Clínica de espectadores, que ha reunido a estudiantes de artes escénicas y colectivos de personas mayores para compartir la experiencia de asistir a diferentes propuestas y posteriormente poner en común sus impresiones.

El objetivo ha sido ampliar las formas de relación entre el público y las artes escénicas y favorecer también el encuentro intergeneracional.
El festival reclama que se resuelvan las ayudas del IVC
La organización ha realizado una valoración positiva de la respuesta tanto del público como del sector, aunque el cierre de esta edición llega acompañado de una reivindicación relacionada con la financiación de la cultura.
Russafa Escènica lamenta que, por primera vez, el festival concluya sin que se haya resuelto, ni siquiera provisionalmente, la orden de ayudas a festivales del Institut Valencià de Cultura (IVC), una convocatoria de la que depende parte del presupuesto ya ejecutado para la celebración del festival.
El director de Russafa Escènica, Jerónimo Cornelles, ha reivindicado el dinamismo de la escena valenciana a partir de la calidad de los proyectos que recibe el festival en cada convocatoria.
“La calidad artística de los proyectos que recibimos cada vez que abrimos la candidatura para participar nos da una idea del dinamismo de la escena valenciana”, ha señalado Cornelles.
El director artístico ha defendido además la necesidad de respaldar a los nuevos creadores: “Se puede acompañar a la cultura o se puede intentar dejarla morir”.
Desde la organización reclaman que quienes tienen capacidad de decisión “apuesten por nuestros creadores jóvenes”, a los que consideran parte fundamental del relevo generacional de las artes escénicas valencianas.

Una edición marcada por la escena emergente
Russafa Escènica vuelve a cerrar así una edición centrada en su apuesta por los creadores emergentes, la formación y la profesionalización del sector, además de la creación de redes que permitan la distribución de los espectáculos.
La XVI edición ha contado con la colaboración de la Diputació de València, Ajuntament de València e IVC-GVA Cultura, además de Sala Russafa, La Rambleta, Teatro Círculo, Fundació SGAE, APDCV, AVEET y el programa de residencias creativas Via Escènica.
Más de 30 propuestas entre espectáculos, talleres, encuentros y actividades han convertido durante casi dos semanas a Russafa en uno de los puntos de encuentro de la escena valenciana.
Y el palmarés deja una fotografía significativa del momento: dos de las obras reconocidas ponen sobre la mesa, desde el humor, el teatro físico y la música, algunas de las cuestiones que preocupan a buena parte de los jóvenes: cómo acceder a una vivienda, la precariedad, la salud mental, las relaciones humanas y las condiciones sociales que determinan la vida cotidiana.
