Opinión | Ron Gourlay y la nefasta gestión del mercado del Valencia CF

El Valencia CF cierra el mercado sin una incorporación de garantías, con una plantilla plagada de carencias y un equipo que solo ha sumado un punto de nueve. Hablar de Europa es quimera

Francisco Estellés/ @siskoestelles

Hay algo que el Valencia CF lleva demasiado tiempo haciendo cada inicio de temporada, sobre todo tras la 2018- 2019, cuando todavía había proyecto deoportivo y equipo, convertir cada mercado de fichajes en una demostración de improvisación, falta de ambición y ausencia de proyecto.

El último capítulo de esta historia se escribió este martes 1 de septiembre. A pocas horas de cerrar el mercado, las oficinas del Valencia CF bajaron la persiana. Poco después de las 22:00 horas, el club daba por concluida una jornada que debía haber servido para apuntalar una plantilla con evidentes carencias. No llegó ningún fichaje de garantías.

Y lo más preocupante no es únicamente que no llegaran jugadores. Lo verdaderamente grave es que el Valencia CF sabía perfectamente dónde necesitaba reforzarse y, aun así, no fue capaz de hacerlo.

Ron Gourlay, responsable ejecutivo de la entidad, vuelve a quedar señalado por una gestión del mercado que difícilmente puede casar con el discurso de un club que dice aspirar a Europa. Porque una cosa es lo que se dice y otra, muy diferente, lo que se hace.

¿Europa con esta plantilla?

El Valencia CF ha comenzado LaLiga con un punto de nueve posibles y un solo gol marcado en tres jornadas. Un balance que ya debería haber encendido todas las alarmas.

El equipo tiene problemas arriba, donde falta gol y capacidad ofensiva. Y también los tiene atrás, donde las dudas alrededor del centro de la defensa son evidentes. Los centrales disponibles no ofrecen, a día de hoy, las suficientes garantías para pensar que este equipo pueda competir con solvencia por objetivos ambiciosos.

Y por si fuera poco, las lesiones han terminado de complicar un escenario ya de por sí preocupante. Guido Rodríguez, De Haas, Pablo Maffeo y Sadiq se han sumado a una lista de futbolistas con problemas físicos que reduce todavía más las alternativas de Carlos Corberán.

¿La respuesta del club? Ninguna incorporación de garantías en el último día de mercado. Es difícil de entender. Anoche las redes sociales del valencianismo echaban humo con el descontento de una afición y ecosistema blanquinegre que ve que cada año se da un paso atrás.

La plantilla pide refuerzos a gritos

No hacía falta ser un experto en dirección deportiva para detectar las necesidades de este Valencia CF. Había que reforzar el ataque. Había que mejorar la defensa. Había que aumentar la competencia y el nivel de la plantilla. Y había que hacerlo teniendo en cuenta que el equipo pretende, según el propio discurso del club, volver a mirar hacia Europa. Pero el mercado ha terminado y las carencias siguen exactamente en el mismo sitio.

El Valencia CF no puede pretender competir por Europa con estos mimbres… Los objetivos se construyen con futbolistas, planificación y capacidad para reaccionar cuando aparecen los problemas. Y el Valencia no ha demostrado ninguna de esas tres cosas durante este mercado.

Mientras tanto, los rivales sí se mueven

La comparación resulta todavía más dolorosa cuando se mira alrededor. porque equipos recién ascendidos como el Deportivo de La Coruña o el Racing de Santander han entendido que regresar o llegar a Primera exige construir una plantilla competitiva.

Y rivales con los que, en teoría, el Valencia CF debería competir directamente por sus objetivos también han movido ficha. Solo hay que ver los movimientos de Sevilla FC, Levante UD, Espanyol o Getafe CF cómo han reforzado sus plantillas y han aprovechado el mercado para corregir carencias.

Mientras tanto, en Mestalla se vuelve a pedir paciencia. Siempre paciencia… Paciencia con el proyecto. Paciencia con los fichajes. Paciencia con los jóvenes. Paciencia con el entrenador. Paciencia con la propiedad.

Pero la paciencia también tiene un límite. Y la afición del Valencia CF lleva demasiados años esperando.

Gourlay no puede esconderse detrás del mercado

Ron Gourlay llegó al Valencia CF con el discurso de profesionalizar la gestión y devolver al club a una senda de crecimiento. Pero los resultados de este mercado dejan muchas preguntas encima de la mesa. porque un director ejecutivo debe asumir responsabilidades cuando una planificación fracasa.

Y aquí hay un fracaso de planificación evidente. Si el club consideraba que necesitaba reforzar determinadas posiciones, ¿por qué no lo hizo? Si había recursos para incorporar jugadores, ¿por qué no llegaron? Si las lesiones han dejado todavía más debilitada la plantilla, ¿por qué no se reaccionó? Y, sobre todo, si el objetivo real es Europa, ¿con qué plantilla pretende el Valencia CF conseguirlo?

Son preguntas que alguien tendrá que responder.

El problema no es solo el resultado, es la sensación

Lo más preocupante no es que el Valencia CF haya sumado un punto de nueve. Sí, una mala racha puede corregirse.Tampoco que solo haya marcado un gol. Sí el fútbol puede cambiar rápidamente. El problema es la sensación que transmite el proyecto… La nada…

Un equipo con carencias evidentes, una plantilla corta, jugadores importantes lesionados, dudas en defensa, escasez de gol y un mercado que termina sin la reacción necesaria. Y todo ello mientras se habla de Europa. Eso no es ambición. Eso es vender expectativas que la realidad difícilmente puede sostener.

Y ahora, el FC Barcelona

El calendario tampoco espera. El próximo domingo, el FC Barcelona visitará Mestalla. Y llegará a un estadio que atraviesa uno de esos momentos en los que la conexión entre equipo, club y afición parece más frágil que nunca.

Será un partido complicado, porque el Barcelona llega en plena forma, líder de LaLiga, goleando en cada partido, y con las sensación de que contra los blanquinegres puede ser una apisonadora… Será una oportunidad para comprobar qué respuesta tiene el equipo, aunque solo sea tirando de orgullo, aunque después de ver al Valencia en Riazor una derrota en casa puede encender la mecha en una afición que está harta…

Porque la afición puede perdonar un mal resultado. Lo que resulta mucho más difícil de perdonar es la falta de ambición. Y ahora mismo la afición valencianista no cree en la propiedad, no cree en la dirección deportiva y tampoco parece confiar plenamente en Carlos Corberán.

El técnico tiene responsabilidad en el rendimiento del equipo, evidentemente. Pero cargarle todo el peso sería injusto. Corberán trabaja con los futbolistas que tiene. Y si la plantilla presenta carencias, el problema empieza bastante antes de que el balón eche a rodar.

Más de lo mismo

El Valencia CF vuelve a cerrar un mercado con más preguntas que respuestas. Se habla de Europa, pero la plantilla no parece diseñada para luchar por Europa. Se habla de crecimiento, pero el equipo empieza con un punto de nueve. Se habla de proyecto, pero las necesidades de la plantilla siguen sin resolverse. Se habla de ambición, pero cuando llega el último día de mercado las oficinas cierran sin una incorporación capaz de cambiar el nivel del equipo. Más de lo mismo.

Y quizá esa sea la conclusión más preocupante de todas. Porque mientras otros clubes compiten, planifican, corrigen errores y buscan mejorar, el Valencia CF vuelve a quedarse mirando. Soñar con Europa, a día de hoy, es una quimera.

No porque el fútbol no permita remontadas. No porque tres jornadas determinen una temporada. No porque el Valencia CF no pueda mejorar. Sino porque no se puede aspirar a Europa con una planificación que parece diseñada para sobrevivir a los problemas en lugar de anticiparse a ellos.

La afición ya ha demostrado que está cansada de promesas. Ahora quiere hechos. Y el primer hecho de este mercado es incontestable; el Valencia CF necesitaba refuerzos y no los ha conseguido.

El domingo Mestalla tendrá la palabra. Y habrá que ver si la paciencia que tantas veces se ha pedido a la afición todavía tiene recorrido.