El exguardameta valencianista considera que el nuevo director deportivo debe tener autonomía para tomar decisiones y apuesta por un entrenador experimentado para afrontar la situación de urgencia del equipo
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Santiago Cañizares tiene claro quién debe llevar las riendas de la reconstrucción deportiva del Valencia CF: Braulio Vázquez. El exguardameta valencianista defendió la llegada del nuevo director deportivo y reclamó que la propiedad le conceda libertad para tomar decisiones, especialmente en un momento en el que el equipo necesita reaccionar después de un inicio de temporada marcado por los malos resultados.
Cañizares realizó estas declaraciones en una nueva edición de Segunda Jugada, el podcast de Relevo, donde analizó la situación del conjunto valencianista y los diferentes frentes que, a su juicio, debe afrontar el club.
Su respaldo a Braulio Vázquez fue contundente.
«Si hay alguien que sabe de fútbol ahora mismo en el entorno del Valencia Club de Fútbol, te diría que solamente es uno, que es Braulio Vázquez. Por lo tanto, confiaría en él».
Para el exguardameta, la primera gran decisión del nuevo director deportivo pasa por acertar con el entrenador que debe asumir el equipo.
Un entrenador experimentado para apagar el fuego
Cañizares considera que el contexto actual obliga a priorizar la capacidad de reacción inmediata. «¿Qué es lo que tiene que hacer Braulio? Pues, para mí, tiene problemas en el corto plazo, que es elegir un entrenador», explicó.
En su opinión, el Valencia necesita un técnico con experiencia y personalidad para gestionar un vestuario sometido a una situación de máxima exigencia. Entre los nombres que han aparecido vinculados al banquillo valencianista figuran Ernesto Valverde, José Luis Mendilibar, Javier Aguirre y Jagoba Arrasate.
Cañizares valoró especialmente el perfil de Javier Aguirre, al considerar que puede encajar con las necesidades inmediatas del equipo.
«Aguirre es un tío estimulante. Es un tipo que levanta moral, que levanta equipos, que levanta el ego, y que muchas veces es lo que necesita un equipo que viene de sufrir mucho».
Sobre Jagoba Arrasate, el exjugador también destacó su capacidad para afrontar el momento y señaló que podría estar más orientado a la construcción de un proyecto.
La diferencia, según su análisis, está en el momento que atraviesa el Valencia. Cañizares utilizó una metáfora para explicar su posición:
«Si hay que elegir entre un bombero y un arquitecto, yo siempre prefiero un arquitecto, pero cuando no tengo fuego. Cuando tengo fuego, necesito primero apagarlo».
Y añadió una de las frases que resumen su diagnóstico del momento actual del club: «¿Habrá tiempo para construir en el Valencia? Sí. ¿Qué es lo que ahora mismo no tiene el Valencia? Tiempo».
«Dejarle a Braulio trabajar libremente»
Una vez resuelta la cuestión del banquillo, Cañizares sitúa otro de los grandes retos en la planificación deportiva y en la próxima ventana de fichajes.
El exguardameta considera fundamental que Braulio Vázquez pueda identificar las necesidades de la plantilla y actuar con rapidez cuando llegue el mercado de invierno. En ese sentido, reclama un modelo en el que la propiedad establezca las condiciones económicas, pero las decisiones deportivas queden en manos de los profesionales.
Cañizares criticó las dificultades que, según su opinión, han encontrado otros profesionales del club a la hora de tomar decisiones y hacer contrataciones, especialmente por la necesidad de obtener autorizaciones desde Singapur.
«Actuar con libertad y velocidad para las contrataciones».
Y fue todavía más contundente al defender la autonomía del nuevo director deportivo:
«Dejarle a Braulio trabajar libremente, por favor, porque los demás lo único que pueden hacer es entorpecer».
Para Cañizares, además, el trabajo de un director deportivo va mucho más allá de los periodos de fichajes. Su responsabilidad también pasa por construir las condiciones necesarias para que los jugadores puedan desarrollar su actividad y competir al máximo nivel.
Las lesiones, otro problema que revisar
El análisis de Cañizares no se quedó en el banquillo ni en la configuración de la plantilla. El exguardameta también puso el foco en el elevado número de lesiones que está sufriendo el Valencia y reclamó revisar el funcionamiento de las áreas relacionadas con la preparación física, la fisioterapia y los servicios médicos.
A su juicio, la situación no puede explicarse únicamente por la mala suerte.
«Esto no puede ser suerte. Esto es porque hay un trabajo deficiente que hay que identificar».
Cañizares considera que el club debería determinar dónde se encuentran las deficiencias y revisar, si fuera necesario, los profesionales encargados de esas áreas.
Su diagnóstico quedó resumido en una frase especialmente contundente: «El departamento de salud no es saludable».
Una reacción que debe implicar a todo el vestuario
Respecto al papel de los jugadores, Cañizares no señala a un único líder. Para el exguardameta, la reacción debe ser colectiva.
«Para mí tienen que ser todos. Todos, cada uno con su personalidad».
Y añadió: «Tienen que ser todos los que den un paso adelante».
Cañizares asegura percibir una evolución en la manera de competir del equipo y confía en que el Valencia no vuelva a ofrecer imágenes de falta de intensidad o de espíritu competitivo.
Mestalla, uno de los grandes activos del Valencia
El exguardameta también habló del papel que puede jugar Mestalla en la recuperación del equipo. Cañizares considera que el Valencia dispone de argumentos deportivos para salir de la zona baja y destacó el factor campo como uno de los grandes activos históricos del club.
Al mismo tiempo, señaló un cambio en la relación entre el equipo y la grada después de años de inestabilidad.
«La afición de Mestalla es muchísimo más dócil, muchísimo menos exigente y muchísimo más complaciente que la afición que viví yo».
Cañizares insistió, no obstante, en que una mejora puntual en los resultados no significa que los problemas estructurales hayan desaparecido.
«El problema no se ha ido. El problema sigue y el problema está», afirmó.
Su propuesta pasa por confiar en Braulio Vázquez, darle capacidad de decisión, acertar con el entrenador que debe afrontar la urgencia deportiva y revisar las estructuras que rodean al primer equipo. Un proceso en el que, según su planteamiento, la reacción del vestuario debe ser tan importante como las decisiones que se tomen en los despachos.
