La campeona onubense notó como su rodilla derecha le hacía un extraño y se lesionaba cuando mandaba en el marcador para luchar por meterse en la final y disputar el oro.
SempreValencia/ Media Sport Press
El peor desenlace posible. Carolina Marín acariciaba la final olímpica de bádminton hasta que su rodilla derecha dijo ‘basta’. Cuando el marcador indicaba 10-6 en el segundo set a favor de la española, una desafortunada jugada confirmó su lesión.
En Tokio no pudo estar presente por la misma lesión. En París, cuando todo parecía encarrilado, se produjo el final más cruel que enmudeció a todo el Arena Porte La Chapelle. Tras la jugada fortuita, Carolina intentó disputar dos puntos más, pero el dolor de su rodilla la obligó a abandonar la pista.
Con 31 años, la campeona olímpica de Río 2016, se retira de París 2024 entre lágrimas y ante el aplauso de todo el público que despidió a la onubense. En zona mixta, su entrenador Fernando Rivas confirmó su estado.
“La verdad que no tenemos palabras para definir este momento”, afirmaba Fernando Rivas, preparador de la onubense. «Hay que valorar la lesión y estar tranquilos. Estaba muy cerca de la final. Es muy triste”. “Ella decía que no era justo. Y que no quería acabar los Juegos Olímpicos de esta forma. Se merecía terminar de otra forma”, indicaba el entrenador. “Era imposible que continuara jugando. Ya lo habéis visto, que lo ha intentado. Pero era imposible”, reconocía.
